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Miércoles, 15 de julio de 2020

Eros y política (Maddalen Iriarte)

La piel cuadriculada fosilizada la peluca enquistada y las manos tipo garfas como los personajes de El asalto, la novela de Arenas, son lo más destacado en la señora Iriarte. A la señora Iriarte sólo le falta el cráneo lumínico para encajar a la perfección en la utopía siniestra de la novela de Arenas. Por otro lado, la señora Iriarte también me recuerda a Asaselo el sicario colmilludo de la novela de Bulgákov. Como pueden ver, la señora Iriarte es todo un personaje de literatura negra y criminal. De joven, imagino, la señora Iriarte debe haber tenido una de esas caras de mujer vampiro, pero no en el sentido clásico sino en el sentido de que nunca sabes si te embarcas con ella en una orgía carnal o en una orgía de sangre. Hay mujeres así. Mujeres que mientras te hacen una mamada te miran como si quisieran pegarte un tiro en la polla. Con ellas, follar es como jugar a la ruleta rusa. A mí siempre me han gustado.

Pero esos tiempos de juventud pasaron hace mucho y el rostro y la piel de la señora Iriarte parecen los de un vampiro que lleva siglos sin salir del ataúd. Para tener tráfico carnal con la señora Iriarte a día de hoy hace falta ir con cuidado porque ese tipo de piel cuadriculada fosilizada pellizca mucho (hasta la sangre a veces) y las puntas de esa peluca enquistada deben cortar como una navaja. Una mujer, diría yo, eróticamente peligrosa. Yo miro a la señora Iriarte y la veo siempre envuelta en un vaho de sangre.

La señora Iriarte trae a la política española la piel cuadriculada fosilizada la peluca enquistada que corta como una navaja las garfas de personaje areniano el colmillo torcido de Asaselo el sexo ruleta rusa y la mujer que, póngase como se ponga, uno la ve siempre rodeada de un vaho de sangre.

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© Juan Abreu, 2006-2019