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Martes, 14 de julio de 2020

Eros y política (Carlos Herrera)

Si hay un caballero gozador en el vasto y basto panorama del eros político español, es Carlos Herrera. Herrera es el hombrón de sonrisa copacabana, es el galán de novela de capa, espada, y faldas que aguardan trémulas. Herrera es la voz del camino de las especias y del delta ancestral. El señor Herrera, si careciera de cualquier otro atractivo, le bastaría con la voz para ser un gran mosquetero erótico un macho alfa espadachín. La voz del señor Herrera debe desencadenar en los cerebros femeninos una miríada de dulces escozores y una legión de ambarinas ansiedades. Cuando el señor Herrera musita a una dama al oído alguna galanura, la única consecuencia posible es la de la plaza rendida.

He tenido la suerte y el gran placer de compartir con el señor Herrera hermosos momentos del Sur, momentos de los labios de los ríos y de las más blancas arenas. Y de los manjares y licores más luminosos. La espuma y la carne de los días, su pulpa. Comer y beber así sólo se come y se bebe en el Sur. En el resto del país han convertido la comida en un intelectualismo. Estos momentos luminosos de los que hablo hubieran sido estupendos sin la compañía del señor Herrera, pero el señor Herrera es el vividor que degusta, mastica y bebe vida y la va derramando a su paso generosamente lo que hace que vivir sea mucho más entrañable en su compañía.

Carlos Herrera trae a la política española la voz del camino de las especias y del delta ancestral las damas que aguardan trémulas la sonrisa copacabana el gran mosquetero erótico el macho alfa espadachín la dama plaza rendida y el comer y el beber luminoso del Sur, y trae la generosidad derramada y la entrañable compañía.

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© Juan Abreu, 2006-2019