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Lunes, 13 de julio de 2020

Eros y política (Iván Redondo)

En la política española Iván Redondo es el lameculos que se cree Fouché o Rasputín. Aunque Rasputín tenía una polla enorme y Redondo tiene pinta de picha corta. Como el nivel intelectual de la política española apenas sobrepasa el estado rumiante, Redondo pasa por genio. Pero. Contra lo que opinan el llamado Pueblo y los Expertos, tan brutos siempre, los tipos como el señor Redondo sólo destacan en el gran arte político de lamer culos. Lame y ascenderás, es el lema, así el señor Redondo. A no ser que seas mujer y joven y apetitosa que entonces entra en juego el clásico ascensor vaginal. Véase Iglesias.

Eróticamente hablando, el señor Redondo es lo que en Cuba llaman (o llamaban), el hombre ameba o babosa. Por su carácter deshuesado y aspecto general mucoso. Lechoso de piel, y una frente que incluso supera la de la señora Calviño (en la que puede aterrizar un helicóptero), bajo, caderudo e imagino que de nalgas fofas y querubín a lo Iceta. Granos auguro, además, son muy comunes en ese tipo de nalgas. El señor Redondo se ha puesto pelo para ocultar en lo posible su frente que se extiende hasta la mitad de su cabeza, pero la operación no ha sido exitosa en mi opinión, yo siempre que lo veo me digo, ah, mira, el calvito. Nada de esto disminuye el atractivo sexual del señor Redondo, que consiste básicamente en su poder y su dinero. Combinación irresistible, como está más que demostrado.

El señor Redondo trae a la política española el lameculos que se cree Fouché o Rasputín (pero sin la polla de Rasputín), el genio entre rumiantes el hombre ameba o babosa el aspecto general mucoso el injerto de pelo fracasado y las nalgas blancas a lo Iceta, pero granujientas.

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