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Lunes, 29 de junio de 2020

Eros y política (José Blanco)

Cualquiera que gane 10.600 euros cada vez que acuda a una reunión tiene asegurada una vida erótica rica y diversa. Así el señor Blanco (Pepiño). No me detendré en los atractivos que pudiera tener el señor Blanco, yo no los veo, alguno tendrá. Pero. Carecen de importancia en caso de existir: lo de los 10.600 euros por reunión es definitivo. En mi casa al señor Blanco (Pepiño) lo hemos apreciado y lo hemos mirado en la televisión con gran entusiasmo. Un entusiasmo egoísta, lo reconozco, pero entusiasmo al fin. Me explico. Al señor Blanco siempre en familia le hemos llamado cara de rata, por motivos obvios, el rostro el señor Blanco es prácticamente indiferenciable de un roedor. Y aún más. Creo que el señor Blanco es posiblemente el único humano cuya cara de rata supera a las ratas. Antes, cuando el señor Blanco era ministro, siempre poníamos a la hora de la cena el noticiero, no por las noticias, sino para ver si aparecía el señor Blanco. Entonces, cuando sucedía, competíamos (ah, delicias hogareñas) para ver quién gritaba primero ¡cara de rata, cara de rata! Era una experiencia no sólo divertida sino también una experiencia que dinamizaba, como se dice ahora, las cenas familiares. Reír en familia es lo mejor para fortalecer la familia. Gracias señor Blanco (Pepiño), al menos su carrera política ha servido de algo.

El señor Blanco trae a la política española el irresistible erotismo 10.600 euros por reunión la cara de rata que supera a las mismísimas ratas y la risueña dinamización de mis cenas en familia algo nunca logrado por un político español mediante el simple recurso de mostrar la jeta.

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