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Sábado, 27 de junio de 2020

Eros y política (José María Aznar)

En la política española, el hombre-vaca por excelencia es el señor Aznar. Yo lo veo y es como ver una ubre gigante. Ningún político español ha sacado mayor partido de sus ubres. De ser ordeñado, se entiende. Y todos sabemos lo eróticas que son las ubres y lo erótico que es que a uno lo ordeñen. Por otro lado, el señor Aznar, de joven, era el típico españolito ibérico de bigotico y del partido, y eso con el tiempo, como sabemos, lo hizo llegar a presidente. O tal vez llegó porque los socialistas habían robado demasiado. Cómo saberlo.

Dos problemas tiene, eróticamente hablando, el señor Aznar. Su voz y su risa. Su risa porque parece un rebuzno. Su voz porque es voz de alfeñique moral. Mi recomendación es que folle en silencio. Es un gran mérito que el señor Aznar llegara a presidente de España con esa voz y esa risa, a pesar de que en el erial político español a presidente llega prácticamente cualquiera. De mayor, al señor Aznar le ha dado por la calistenia, es el ex presidente que más en forma (física) se mantiene. Quien mejor y más ordeñó al señor Aznar fue el delincuente Jordi Pujol. Adoraba la condición vacuna del señor Aznar, y le exprimía las ubres que daba gusto. ¡Hasta el servicio militar le sacó de las ubres! Se las vació de españolidad. A eso se debe en gran medida que casi ya no queden españoles. Portentoso. Pero. A lo que cuenta. El hombre musculado gusta a las mujeres y ahí, y en haberse afeitado el ridículo bigotito, tiene el señor Aznar su mayor capital erótico hoy que ya el tiempo, cruel, ha convertido sus ubres en vacíos pellejos.

El señor Aznar trae a la política española el hombre-vaca, las ubres preferidas del delincuente Jordi Pujol la risa rebuzno la voz de alfeñique moral el hombre calistenia que tanto agrada a las mujeres y trae, sobre todo, el aura sexual más reverenciada del racismo tribal catalán el del odiado español que se excita si le ordeñan y que además se postra y habla catalán en la intimidad.

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