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Sábado, 16 de mayo de 2020

Eros y política (Maritxell Budó)

Lo parece, pero tener cara de chocho avinagrado no es un obstáculo erótico insalvable para una mujer. Una cara así no detiene a ningún varón necesitado. Las mujeres, pobrecillas, viven engañadas con los hombres. Pero lo cierto es que los hombres, llegado el momento, son capaces de metérsela a cualquier cosa. Yo mismo a qué no le habré metido mi precioso pito. Se engaña el común mortal, repito, pensando que el sexo tiene que ver con la selección, el sexo con lo que tiene que es con la disponibilidad. No se folla lo que se selecciona, se folla lo que está disponible.

Y así vamos llegando a la señora Budó. La señora Budó, a la vista está, tiene cara de chocho avinagrado hasta sonriendo. Horripilante, naturalmente, pero en ningún caso infranqueable para un hombre necesitado. Y. Tengamos en cuenta que ahora con lo de la plaga china el uso de mascarillas ofrece a las mujeres cara de chocho avinagrado la posibilidad de mejorar su vida sexual ocultando su rostro voluntariamente, sin pasar por la humillación de que el varón te lo tape con una almohada o una bolsa de supermercado para evitar sufrir un shock antiestético en el curso del ayuntamiento carnal. Gracias a la mascarilla (¡y al virus chino!), las mujeres cara de chocho avinagrado como la señora Buldó ya no tienen que pasar por este humillante trance. Lo que es la vida. Se ha necesitado una plaga china para mejorar la vida sexual de algunas mujeres.

La señora Buldó trae a la política española la cara de chocho avinagrado y trae gracias al virus chino y a su mascarilla adjunta la posibilidad de follar sin la humillación de que el varón te tape la cara (para no sufrir un peligroso, y en ocasiones fatal, shock antiestético) y trae en consecuancia la cara sexual amable de la plaga china.

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