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Viernes, 3 de abril de 2020

Eros y política (Xavier Trías)

Es prácticamente imposible (aunque cosas más raras se han visto) tener trato sexual con unas gafas. Y lo dice alguien al que le gusta que las mujeres follen con gafas. (Quedan advertidas). Pero. Una cosa es follarse a alguien con gafas y otra follarse a unas gafas. Y ese es el problema del señor Trías, el señor Trías es unas gafas. La culpa probablemente ni siquiera sea suya sino de sus asesores de imagen, cada vez que Trías aspiraba a cualquier sueldo (quiero decir cargo) público le cambiaban el color y el modelo de gafas al señor Trías. No digo que tal vez esa táctica un poco idiota no haya tenido éxito (hay mucho votante idiota). Un día rosadas, otras violetas (siempre colores femeninos o amariconados, ignoro porqué). Por otro lado, las pocas veces en que se corporizaba algo detrás de las gafas de colorines del señor Trías, tampoco era gran cosa. Trías es un hombre cuya cabeza recuerda a las cabezas reducidas de los shuar (o jíbaros), cuerpo enjuto, presencia de butacón abandonado y una voz de mamalón de closet, de hombre que vive una vida heterosexual pero se ve que tiene una veta. Aunque esto, es verdad, podría atraer sexualmente a cierto segmento poblacional.

Que un hombre así, inexistente, fuera alcalde de Barcelona lo dice todo de Barcelona. Una ciudad cada día que pasa más incorpórea. Lo único firme e indudable respecto al señor Trías, incorpóreo emérito de una ciudad incorpórea, es que, cuando pase la plaga (y no me refiero a la alcaldesa Colau sino al coronavirus) y los sobrevivientes comiencen a emerger de las cuevas hambrientos y arruinados el señor Trías seguirá cobrando y viviendo estupendamente a costa de los contribuyentes.

El señor Trías trae a la política española el incorpóreo emérito la voz de mamalón de closet y su veta el parásito eternamente a sueldo de los contribuyentes la presencia de butacón abandonado y un erotismo circunscrito al ámbito de aquellos a los que guste follarse o que se los folle unas gafas. Que no dudo que existan.

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© Juan Abreu, 2006-2019