4148

Miércoles, 11 de diciembre de 2019

Eros y política (Clara Serra)

He visto una foto de la señora Clara Serra (de las Serra la más bella) sentada con las piernas abiertas y cara de yo no he sido pero todos sabemos que fue ella y sabemos que le gustó. Es una mujer con una enorme, apabullante, seguridad carnal. Una mujer que sabe que esa carne está ahí clamorosa y glamurosa y es muy consciente de su fundamental importancia para lidiar con los avatares de la vida política y de la vida en general. Adoro ese tipo de mujer. Y después está aquella foto de Clara Serra con gafas y una camiseta de esas que destacan las tetas que siempre me silencia. ¡A mí! Le he puesto un marco dorado a esa foto. Y aún como si no fuera suficiente aquella foto con pantalones cortos y muy anchos abajo acampanados que hizo que me fuera a inscribir en un curso de escalada por si algún día mi buena fortuna me lleva a las cercanías de esas piernas larguísimas de Clara Serra y se me invita a escalar. Como ven soy muy aficionado a mirar fotos de Clara Serra, también las colecciono para que lo sepan.

Lo que dice la señora Serra es otra cosa (de ahí que coleccione fotos y no videos de la señora Serra) porque ya he oído lo mismo que dice la señora Serra en Cuba durante veintiocho años. Que diga lo que le apetezca la señora Serra, que para eso estamos en una democracia capitalista y no en una república comunista o socialista o proletaria (si estuviéramos en una de esas repúblicas la señora Serra estaría en una inmensa cola para comprar boniatos por la libreta de racionamiento y parecería un morlock con tetas y no una linda niña pija vogue). En cualquier caso, no tengo por qué volver a escuchar toda esa bazofia cubana otra vez.

La señora Serra trae a la política española el glamur rojo, la baba contradictoria de los anticomunistas que miramos embobados sus fotos y una enorme seguridad carnal que le augura grandes éxitos políticos porque ese tipo de seguridad carnal no hay nada, por estúpido de decir o concebir que sea, que no pueda lograr.

Comentarios

© Juan Abreu, 2006-2019