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Sábado, 7 de diciembre de 2019

(Dedicado a la memoria de mi amigo Reinaldo Arenas que se mató un día como hoy en NY).

Eros y política (Antonio Lucas)

¿Hay algo más atractivo para las mujeres que un poeta? No lo creo. Un hombre claro de luna y perfumada noche vegetal lleva directamente a la cama y al refocilamiento sexual (moderado, eso sí, los poetas no suelen ser fogosos). Si a eso añadimos un mar pespunteado de argento y un cielo de violines que musita canciones de amor ya tenemos asegurada la bacanal. Cierto que el sexo poético como he señalado es poca cosa pero no deja de ser sexo esa es la verdad. De ahí que en el panorama erótico político español Antonio Lucas sea una pieza de caza mayor. Algo tan especial y atractivo como follarse una flor exótica o un hipocampo lumínico.Y. Como si lo de poeta ya no significara una gran ventaja, el señor Lucas viste a veces camisetas a rayas tipo marinerito-alberti que como se sabe obnubilan a las analfabetas universitarias españolas que suelen relacionar lo albértico con románticas Revoluciones y poetas politicamente comprometidos y barbudos cubanos de la Sierra Maestra y llegados a ese punto ya no hacen falta preliminares.

El periodismo es inteligencia ósea y el señor Lucas no tiene mucho hueso es humo y tintineo pero eso es precisamente lo que se espera de un poeta lírico lo que seduce a las jovenzuelas (y hasta a alguna jamona ya curtida en mil batallas necesitada de un cambio de aires) y las pone sin remedio a los pies del bardo. ¡Quién fuera poeta!

El señor Antonio Lucas trae a la política española un erotismo pastoral cada vez más escaso, el deseo de follarse un hipocampo lumínico, el lubricante marinerito-alberti y ese sexo adormecido a la luz de la luna en el que no te corres pero cuyo fondo de violines uno no cambiaría por nada.

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