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Viernes, 6 de diciembre de 2019

Eros y política (Mariano Rajoy)

El señor Rajoy es la quintaesencia del muermo. En una carrera de, digamos cien metros, un perezoso bayo (Bradypus variegatus) le sacaría una ventaja de cincuenta metros al señor Rajoy. Hay que añadir a esto que la pereza, molicie o vagancia sempiterna del señor Rajoy no es sólo física, también mental. Por otro lado, en la política española sólo hay un caso de careto cámara lenta y es el del señor Rajoy. Estamos hablando de un señor que se fue a comer una fabada durante horas mientras un golpe palaciego-judicial lo echaba del poder. Entró presidente en el restaurante y a los postres ya lo habían derrocado. A eso llamo yo lentitud.

Pero. No crean que, por lo de la lentitud, el erotismo es un completo erial en lo que concierne al señor Rajoy. Ojo. A veces sexualmente la lentitud es una gran ventaja. Es cierto que el señor Rajoy debe demorar horas para alcanzar una erección completa. Eso es verdad. Sin embargo ¡también demorará horas para perderla! Todo en el señor Rajoy es lento para bien y para mal. Piensen lo que podría significar para la sexualidad de una persona tener un desinflamiento fálico hiperlento, yo no le veo más que ventajas.

El señor Rajoy trae a la política española la lentitud extrema como incentivo sexual, la vagancia como señal de identidad política y el desinflamiento fálico hiperlento tan deseado por todos pero tan raro y trae además el careto cámara lenta.

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© Juan Abreu, 2006-2019