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Viernes, 15 de noviembre de 2019

Eros y política (Nadia Calviño)

Nadie negará que a la señora Calviño le puede aterrizar un helicóptero en la frente. De ahí que yo la llame (amablemente, eso sí) Nadia Helipuerto. Una gran ventaja erótica se los puedo asegurar. No voy a decir aquí las cosas que he hecho con (y en) frentes semejantes porque no quiero pasarme de depravado y arriesgarme a que ni yo mismo me publique. A eso súmese las piernas sin tobillo (tipo tocino) de la señora Calviño y ya tenemos una verdadera bomba sexual. La señora Calviño se parece a una vecina mía allá en la isla pavorosa que trabajaba en un mugroso establecimiento donde se repartían las magras raciones después que la Revolución nos liberara. Una vecina que aquí en España donde no se sabe nada de sexo, calificarían de ligera de cascos o hasta de putón verbenero, pero que les aseguro que era una diosa de placer, picardía, ingeniosidad, generosidad y belleza sexual, que es la que importa.

Me encanta, como saben, criticar y burlarme de Pedro Sánchez pero lo de mandar a la señora Calviño a la UE fue un acierto que hay que reconocer. No por su talento de economista que tal vez lo tenga, no digo que no, sino porque puede conseguir mucho para España en Europa simplemente desplegando su majestuosa frente y mostrando sus piernas sin tobillos a los eurodiputados de esos países congelados que son muy dados a las mujeres de piernas sin tobillos porque les recuerdan los tiempos en que salían a cazar osos y caribúes y se atiborraban de grasa animal en las heladas noches en que sus padres los llevaban a cazar.

Nadia Calviño trae a la política española las piernas sin tobillo (tipo tocino) tan apreciadas por los representantes de países congelados (finlandeses, letones, noruegos y gente así) y la frente helipuerto que tan cotizada resulta en el mundo erótico, especialmente en su lado más artístico, el depravado. Tómeseme por testigo.

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© Juan Abreu, 2006-2019