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Martes, 1 de octubre de 2019

Eros y política (Andoni Ortuzar)

Veo una foto reciente del señor Andoni Ortuzar en uno de esos mítines racistas y antiespañoles tan vascos y lo primero que pienso es ¡cómo le ha crecido a este hombre la panza y el culo desde la última vez que lo vi! El doble de culo y el doble de panza. Qué vida. El clásico parásito político vasco. En España no hay negocio más lucrativo que el soberanismo (así llaman en España al golpismo independentismo y racismo catalán y vasco). Y por crecer hasta la calva le ha crecido a Ortuzar, me digo.

¿Eros y el señor Ortuzar? Se preguntarán ustedes. ¡Pero si parece un chancho atragantado!, dirá algún extremista. Pero. Aquí el experto soy yo, y tengo que contradecirles. Lo del sexo y el erotismo es muy raro. Y hasta tipos como el señor Ortuzar tienen su rinconcito en ese proceloso mar en el que navegan los personajes no digamos ya feos sino hasta repugnantes a la vista y al tacto como el señor Ortuzar. ¿Y cuál es ese espacio? El de las mujeres (y los hombres) que ven el sexo como una especie de castigo, de humillación. No son muchas, creo, pero las hay. Y ahí florece la oportunidad de seres como el señor Ortuzar. Porque si una mujer necesita sexo humillante sexo en el que se vea castigada y degradada sexo en el que se sienta la última basura del mundo porque en eso encuentra placer y allí se redime y expía algún oscuro pecado, el hombre perfecto para ella es el señor Ortuzar.

Andoni Ortuzar trae a la política española el doble culo y la doble panza del parasitismo clásico vasco el erotismo como castigo el sexo como acto de expiación y la confirmación de que aún el más repugnante de los seres puede hallar (sexualmente) su media naranja.

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© Juan Abreu, 2006-2019