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Eros y política (Teresa Rodríguez)

Sábado, 10 de agosto de 2019

Al principio la señora Teresa Rodríguez antes de comenzar a disfrutar de las mieles del poder, era una morenaza de muy buen ver de tetas exactas y deliciosa jugosidad corporal. Poseedora además de una efervescencia de baja estofa agradablemente folclórica y voluptuosa. Me gustaba verla en la televisión, soy un hombre normal y a los hombres normales nos gustan las mujeres con su punto de vulgaridad hembra. Es cierto que la cantidad de sandeces y barbaridades analfabetas que soltaba y suelta la señora Rodríguez por su boquita linda sólo es comparable, en cuanto a atrocidad ignara, a las que suelta la señora Carmen Calvo. Sin embargo, la señora Rodríguez las dice con su carita fresca y la señora Calvo con su careto de Fantomas. No es lo mismo.

Ya en el poder y sus mieles, la señora Rodríguez se ha vuelto toda tetas creo que las tetas han ido colonizando su humanidad completamente incluido el cerebro. El poquito, pobrecilla, que tenía. La señora Rodríguez es de Podemos como sabemos un partido que comete faltas de ortografía hasta hablando, pero tenía cierto encanto y una gran boquita y un fulgor tibio y carnal, ay, que se ha perdido. A mí me hubiera gustado ver a la señora Rodríguez en sus buenos tiempos arrancarse por bulerías, pero me temo que ahora si lo hace se iría de cabeza al suelo, de tetas al suelo quiero decir. Por la Ley de Gravedad y eso. Una pena. Pero no quiero que crean que el potencial erótico de la señora Rodríguez está acabado ni mucho menos. Su estado actual no es nada que una buena dieta no pueda arreglar. Creo. Y en cualquier caso le queda la carita. Una carita y su boquita que en mi opinión dan para mucho. A pesar de sus incisivos centrales y laterales inferiores que parecen un pedregal mal amontonado.

Teresa Rodríguez trae a la política española la teta revolucionaria desencadenada progresista del pueblo y de la gente y una forma de hablar español tan bailable que hace soportable cualquier estupidez que diga.

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