16 enero 2008

Nacimiento de Tarat. Esta viñeta, y otras, ilustrarían un librito al que pienso dedicar tres o cuatro semanas una vez concluya definitivamente las ¿memorias?
Narraría la infancia de Tarat, que como todos sabemos fue abandonado al nacer en un bosque. Allí lo encontró un asno catanyo (de género femenino, no sean mal pensados) y lo amamantó y crió junto a sus otros asnitos.
NiñoTarat creció en íntima comunión con la naturaleza de su amada Catanya y alimentándose exclusivamente de champiñones senyeros lo que, según los historiadores, ha tenido mucho que ver con su destino de Gran Líder de la Tierra, la Identidad y las Esencias Patrias.

El librito podría encontrar, en el futuro, algún editor independiente (jajajaja) que lo publicará en un solo volumen junto a Rebelión en Catanya.
Titulo: El bigote exterminador, o Infancia de Tarat, o Al combate corred catanyeses, o Sin bigote no hay país. Veremos. Por el momento no hay nada decidido al respecto.

Hoy, el estelar momento en que el único bebé con bigote del que se tenga noticia llegó al mundo.



Correspondencia

Estimado Juan:
Uno: la carta de ‘Belleza’ que usted publica ¿tiene algún interés especial? Es que, sinceramente, me ha recordado a los relatos eróticos googlianos que aparecen en la pantalla de la computadora cuando se teclean esas palabras. No sé, he tenido la sensación de que este blog y los que lo disfrutamos merecemos algo más. Por eso he querido pensar que esas palabras representan algo más que lo que dicen. Pero es sólo una sensación, por descontado. Usted haga lo que le venga en gana, faltaría más!

Dos: sobre Reina María, estoy con usted, no la he podido comprender. Nada. Leí, volví sobre ello, tres veces, y como si no. Me pregunté si es que mi formación intelectual no estaría a la altura pero me da la sensación de que algunos, además de yo, debemos estar en esa situación. Tanta retórica abruma. ¿Por qué no escribirán para que se comprenda? ¿No es eso lo que se pretende al hacerlo?

Tres: Sobre ‘Fuera de liga’. Me gustó el documental y nada tengo que decir. No me parece bien cargármelo por cargármelo. Lo que me jode de ese ‘pase’ para los televidentes habaneros son los preámbulos de la proyección. Es decir, el ‘chivateo’ de sus compañeros y de la presentadora. Pero conocida por vivida la realidad cubana, es imposible que se dé luz verde a algo como lo que ha hecho Padrón sin antes darle el ‘fuátaca’ de rigor. Sí creo, como Padura dijo, que seguramente los que pudieron verlo se sintieron algo mejor de lo que se sentían el día anterior (lo que me hace entender que si vieran algunas cosas más esa sensación aumentaría). Y también estoy con Padura en eso de que se puede cambiar de muchas cosas pero no de equipo deportivo (eso me huele a que quiere poner a los ‘vendidos’ en el lugar que les corresponde, es decir, que continúan siendo cubanos y sintiendo los colores de Industriales). Y sí, lo dice desde la comodidad de su casa mantillera, no lo niego, pero en esa comodidad están algunos más que como él pueden vivir de un trabajo no asalariado por el capitalismo salvaje del Estado cubano. Son artistas, intelectuales, músicos, faranduleros… y no todos, por serlo, responden a la calificación de hueleculos, palafreneros, traficantes o malnacidos. Todos no. Y también lo digo con el conocimiento que me da la realidad vivida. A veces, parece que algunas voces quieren hacernos ver que los que ‘se quedaron’ sólo pueden responder a un adjetivo: comemierdas. Las cosas no son blancas o negras. La paleta de colores es más amplia. Y no es lo mismo un barnet que un padura; no es lo mismo un pedro juan que un lisandro otero. No es lo mismo.
Por cierto, no sólo El País deja de hacer referencia a los prolegómenos acusatorios y chivatos de la proyección. El diario El Mundo sigue la estela y además parece atribuirle al hermano esa decisión. Se deja en el tintero las cartas, correos electrónicos y la denuncia de Ian Padrón ante quien hicera falta por no permitir la difusión de su trabajo.

Cuatro: ¡Alamar es grande! aunque la creencia en Jesucristo resucitado ¡es la monda! en fin… si eso ayuda a mejorar su situación en la tierra, confiando en que después de muerto alcanzará un mundo mejor… no le vamos a quitar la ilusión al artista.

Cinco: me ha encantado poder escuchar a Carlos Victoria. Su voz le acompaña bien. A veces, sólo a veces, la voz me parece como me parecen las manos: un reflejo del alma.

Un beso.
Estrella.

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© Juan Abreu, 2006-2018