22 noviembre 2007

Ya a la venta en las siguientes librerías: La Central. Calle Mallorca, 237. Bcn.
La Central del Raval. Calle Elisabets, 6. Bcn.
La Central de Atocha. Ronda de Atocha, 2. Madrid.

Libreria Laie. Pau Claris, 85. Bcn.

Y DENTRO DE UNOS DÍAS TAMBIÉN A LA VENTA AQUÍ, EN EMANACIONES.



En ocasión del estreno mundial de Alguien quiere decir una oración, les ofrecemos esta crónica escrita por Carlos Victoria, impelido por el silencio y la indiferencia que rodearon la publicación de Teatro, (Editorial Verbum, 1998) de José Abreu Felippe.


UN TEATRO PARA VER

Uno de los tantos disfrutes que han desaparecido en los últimos años es la lectura de las obras teatrales. El lector contemporáneo, que de por sí pertenece a una raza en riesgo de extinción, prefiere, sobre todo, las novelas, alguna que otra vez un libro de relatos, y en raras ocasiones, un volumen de ensayos o de poesía. El teatro como texto para ser leído ha pasado a ser la cenicienta de la literatura.

Esto sorprende, si se tiene en cuenta que durante siglos el teatro ocupó un lugar primordial para el lector. Suena a demencia entonces que un cubano exiliado de Miami, que escribe en español, lo que lo convierte (por razones geográficas, políticas e históricas) en víctima de fuerzas peculiarmente adversas, se atreva a publicar un libro de teatro. Y esto es lo que con admirable obstinación ha hecho el también novelista y poeta José Abreu Felippe.

Con el título escueto de Teatro, y prólogo del ensayista José A. Escarpenter, la editorial Verbum, dirigida en España por Pío Serrano, ha publicado cinco piezas de Abreu Felippe: Parapetados, Un cuerpo que con el tiempo se va perfeccionando, y un tríptico: Alguien quiere decir una oración, Si de verdad uno muriera y Muerte por aire. Dos características resaltan en las piezas: la calidad continua de los diálogos y el sentido eminentemente teatral de las escenas, descritas de tal forma, que el lector puede imaginarlas vívidamente en su intrincada armazón. Porque se trata de obras llenas de vericuetos, de sutilezas y de agudos contrastes, tanto en el intercambio verbal de personajes como en los movimientos, en el uso de objetos y en las cambiantes escenografías, que subrayan el vigor dramático del texto.

Parapetados ocurre en un raro futuro, o más bien en un tiempo de pura pesadilla: dos hombres viven perpetuamente encerrados en una especie de cueva, con sofisticados recursos técnicos a su alcance, desde computadoras que marcan las pautas a seguir, hasta aparatos que cumplen misiones fisiológicas. Es un mundo del que se ha excluido todo vestigio humano, toda memoria y todo sentimiento. La pieza va dibujando lentamente una siniestra parábola sobre el hombre moderno y su inútil batalla para recuperar los valores perdidos, entre ellos, tal vez el más preciado de todos: la libertad de ser quien uno es, o por lo menos, quien se aspira a ser. Un cuerpo que con el tiempo se va perfeccionando se adentra con un humor perverso en el laberinto de una relación amorosa, deteriorada por el paso del tiempo, los celos y la enajenación. Pero la pieza va más allá de los conflictos de una pareja en crisis para satirizar de forma aguda la sociedad actual, y al mismo tiempo reflexionar sobre la identidad y sus demonios.

Pese al alto nivel de estas dos obras, que incorporan con destreza tendencias del teatro de las últimas décadas, y que procesan con sabor personal los ecos de Ionesco, Beckett, Genet y Virgilio Piñera, es en el tríptico, en especial en las dos primeras piezas, donde Abreu Felippe logra plenamente una visión profunda y original. En Alguien quiere decir una oración, Abreu parte de un hecho doloroso (su madre murió atropellada por un carro en 1995) para montar y desmontar con audacia pasajes cruciales de la vida y la muerte de una mujer víctima de un accidente, y el efecto devastador que su abrupto fallecimiento provoca en sus seres queridos. Resulta difícil resumir esta obra compleja y desgarrada, repleta de sorpresas, que sin caer en sentimentalismos explora con habilidad teatral un acontecimiento absurdo y atroz.

La segunda obra del tríptico, Si de verdad uno muriera, comienza de una forma al parecer simple e inofensiva: un matrimonio regresa a su país luego de años de exilio para reunirse con sus familiares. Sólo poco a poco se va haciendo evidente de que se trata de una reunión de muertos, y que esta cita de hijos, padres, esposos y hermanos, se desarrolla en un lugar de nadie, inmaterial, arruinado y macabro, donde la vida y la muerte se mezclan sin que pueda trazarse una frontera entre comienzo y fin. Esta excelente pieza es sin duda la mejor del volumen, y me atrevo a asegurar que es también una de las mejores que haya escrito un cubano en cualquier época.

Muerte por aire, que finaliza el tríptico, aborda con vuelo imaginativo temas como la conexión entre el sexo y la muerte, pero sufre de un exceso de situaciones y oscuras referencias. Los aciertos poéticos del texto no mitigan la impresión de densidad y caos. La obra plantea inquietudes y búsquedas legítimas, y como las otras, revela la mano de un autor que conoce su oficio, pero resulta la menos lograda.

Sería lamentable que esta colección, una de las más sobresalientes de un dramaturgo cubano en las últimas décadas, pasara inadvertida para los lectores, y sobre todo, para los directores teatrales. Porque el teatro de Abreu es para leer, pero como todo teatro, su objetivo final es que se pueda ver. A mí me encantaría asistir al estreno de Si de verdad uno muriera. Me sentaría en la primera fila.

Carlos Victoria.

Comentarios:

  1. ¡Felicitaciones! La buscaremos.

    — Miguel, 27/11/07   

  2. Felicidades, querido Juan. Palabras certeras las de Carlos Victoria. Felicidades por el estreno también a tu hermano.

    — La Cabezona, 23/11/07   

  3. Yo buscaré rebelión en Catanya por librerías de meridianos al otro lado del de Greenwinch.
    Aunque no tan al oeste como para poder ver la obra de teatro de José Abreu, y ya lo siento.

    — G, 23/11/07   

  4. donde se puede comprar en Miami?
    Gracias

    — turandot, 23/11/07   

  5. Felicidades Juan, a la censura del gulap virtual te opones, nos oponemos, somos la mafia que le duele a los muchachos buenos del régimen, esa que en la isla acallaron, que en el exilio han intentado acallar, pues parodójicamente en la isla censuraron y en el exterior censuran aún. Pero se les olvida que acá no están bajo la dictadura que los prohijó, que pueden censurar pero no todo el tiempo, que la democracia contra la cual tanto gritaron en la la isla ondeando banderitas de papel, da otras opciones, opciones para escorias como tú Juan, como nosotros, en fin, feclitaciones por tu Rebelión.

    AA

    — AA, 23/11/07   

  6. A partir de la semana que viene se podrá comprar aquí en emanaciones y se lo haremos llegar a los lectores en cualquier parte del mundo. Por otro lado, me pondré en contacto con Salvat para que esté disponible en su librería en Miami.
    Gracias. Un abrazo.

    — JA, 23/11/07   

  7. Juan: En Miami dónde la conseguimos? Felicitaciones y un abrazo.

    — machetico, 23/11/07   

  8. Que bien!!!! Saludos.
    P.

    — pp, 23/11/07   

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