14 enero 2008

Ser vil vicent, gran mariscal de la transición cubana de castro a castro a página entera en el país global
La cosa va de un documental sobre los Industriales, un equipo de pelota.

Nada nuevo en el documental, los que se fueron siguen siendo traidores y a los sumisos que se quedaron a cuatro patas ante la Patria y la Revolución: el aire heroico y la pátina de dignidad correspondiente.
Como si hubiera dignidad alguna en ser un esclavo.
Y el infaltable hedor del se fue y gana cinco millones de dólares al año pero miren cuánto le gustaría regresar al corral y revolcarse en la mierda con nosotros. Y ni una palabra sobre las humillaciones, el acoso, el aplastamiento que sufrió el que logró escapar.

La apoteosis del aquí no ha pasado nada que no pueda arreglarse con otro castro.

Vi el documental gracias a penúltimosdías y en cierto momento aparece el escritor Leonardo Padura: “Uno pude cambiar de partido político pero no de afición por un equipo de pelota.”
Allí, Padura, en la isla pavorosa donde no hay partidos políticos, sentado frescamente sobre sus prebendas, sus euros y sus permisos de entrada y salida dice eso.

Es difícil ser más descarado.



Vuelvo sobre el artículo de Reina María Rodríguez, sigue impenetrable la jerigonza.
Picoteo por la página porque tampoco tengo tiempo para perder en esos lloriqueos.
Al final, en la nota biográfica, se proclama que ha recibido dos veces el Premio Casa de las Américas.
Es algo de lo que avergonzarse pero ahí está, como una medalla.



Una poética del horror

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© Juan Abreu, 2006-2010