25 diciembre 2007
Nieblas sobre Inglaterra dice British Airways pero mis fuentes en Londres aseguran que se trata de flatulencia real aposentada sobre Heathrow.
No hay avión que aterrice o despegue en esa compacta masa apenas pestífera afortunadamente.
Nada inusual, por otra parte.
Hay quien sostiene que las famosas nieblas londinenses son y siempre han sido flatulencias isabelinas. Hay quien va más lejos y afirma que Conan Doyle es un invento de Buckingham.
¿Qué mejor camuflaje para las masivas flatulencias de los windsors que otorgarles carácter romántico y aventurero?
Algún enemigo de los ingleses atribuye la manera ininteligible que tienen de hablar inglés a la prolongada exposición a los trastornos intestinales de la familia real.
En fin.
El caso es que tratan de arruinarme la Nochebuena pero sólo a medias lo consiguen. Buenos amigos a la mesa, cena en la mejor tradición pavorosa: cerdo, yuca con mojo, frijoles negros, frituras de malanga, arroz blanco, vinillos de La Mancha y los Colominas, solemnes, al fondo.
Dos Emes a la mesa, qué lujo: aires lubricados y el deseo de convertirlas en postre, inconcluso.
En el dulce amanecer una de ellas me propina lameteos que no osaré describir y la otra Eme, ay, tan lejana.
