26 enero 2008

Los dos años son el principio del fin.
Dijo mi querido J. M. Barrie.
Pero para emanaciones, que hoy cumple dos años, es el fin.
El fin.

Se acabó.

Ciertas frases han sido lo mejor.
Y algunos insultos, que son la sal de la vida en una sociedad que no se quita nunca el bozal y entre escritores que lo único que quieren es que alguien poderoso les pase la mano por el lomo.

Si alguien se ha atrevido a ser más libre gracias a emanaciones, entonces, ha valido la pena.
Traté de decirles que la vida es un agujero húmedo, un soplo erecto, unas tetas al sol, pero no creo que lo haya conseguido.

A los que han participado, a los que me han soportado, a los que han reído conmigo, gracias.

Basta ya de exhibirse. Lo he disfrutado, claro, pero no he podido deshacerme de la sensación de estar contribuyendo a la gloria del hombre-propaganda, del hombre-publicidad.

Ya lo decía Céline: Estamos infectados por la publicidad. Resulta realmente innoble. Sólo hay que hacer el trabajo y callarse. Eso es todo.

Esto es todo.

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© Juan Abreu, 2006-2011