El niño que quiso ser excremento

El niño que quiso ser excremento

Un grupo de niños sale de excursión al campo. Los acompaña Bertaluz Muchasmiradas, una prodigiosa maestra que convertirá el viaje en una aventura llena de magia. ¿Quién quiere ser nube? ¿Quién quiere ser hoja? ¿Quién quiere ser roca? ¿Quién quiere ser viento? ¿Quién quiere ser jabalí? Preguntas como estas transportarán a sus alumnos a un universo extraordinario en el que el peligro acecha y la imaginación es indistinguible de la realidad real.
El ejercicio de transformación al que Bertaluz somete a sus alumnos, devendrá en lección magistral acerca de la verdadera naturaleza de las cosas, la importancia de la humildad, y la fuerza iluminadora de aquel que se atreve a ser diferente.

Ficha Técnica.


El niño que quiso ser excremento

RqueR

38 pag.

ISBN:84-934727-0-0

Críticas.

EL EQUILIBRIO DE LA NATURALEZA

Babelia, El País

Aunque el título de este cuento suene a lo que suena, El niño que quiso ser excremento, como los buenos libros, en su título esconde una historia amena y didáctica que ayudará a los pequeños a comprender la naturaleza y la importancia de todos los seres y elementos que la componen. En un lenguaje fresco, Juan Abreu relata que un día una profesora se va con sus alumnos al bosque a dar la clase. Ya entre los árboles estudiarán la naturaleza y preguntará quién quiere ser jabalí, una roca o un excremento. Es una historia que enseña que no hay que despreciar nada ni a nadie porque todos cumplimos una misión en el equilibrio de la vida.

W.M.S

NADA DE NIÑERIAS

ADN, Barcelona

Al repasar la obra del Juan Abreu (La Habana, 1952) nada invita a pensar que también se dedique a la literatura infantil. Su trilogía futurista Garbageland ofrece un paisaje apocalíptico cargado de crítica social. La novela Cinco cervezas es una feroz sátira política en forma de monólogo etílico. Y su reciente Diosa es una novela guarra sobre la búsqueda del autoconocimiento que celebra el bondage como práctica sexual.

Sin embargo, cuando el cubano escribe para los más pequeños lo hace muy bien. En El niño que quiso ser excremento (RqueR), álbum ilustrado por Elisenda Vall, Abreu parte de una graciosa anécdota escatológica para plantear una reflexión seria. Una clase de ciencias naturales al aire libre se convierte en una broma pesada cuando la profesora invita a sus alumnos a representar cada uno de los elementos del ecosistema. ¿Y quién hará de excremento?

El ciclo de la vida no conoce de la discriminación ni el desprecio porque, hasta la forma más baja es necesaria y cumple su función. Una enseñanza que se puede aplicar al entorno cotidiano sin problemas.

Ya son varios los autores que, como Abreu, escriben para niños historias inteligentes y provocadoras sin subestimarlos. Saludable tendencia.

Matías Néspolo.

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© Juan Abreu, 2006-2011