El gigante Tragaceibas

El gigante Tragaceibas

Erase una vez una isla sin gigantes. Una isla recién nacida a la que darían el nombre de Cuba, habitada por niños, por hadas, y por una infinidad de pájaros y plantas. Una isla feliz en la que sólo una persona nunca reía: la bruja Escobamarga, la de los bigotes larguísimos. Esta bruja, en su cueva repleta de murciélagos, se pasaba el día revolviendo un enorme caldero en el que cocía el más repugnante de los mejunjes. De ahí nada bueno podía salir, como es natural. De los nefastos sortilegios de la bruja, de su cólera monstruosa y de su infinita amargura, salió el Gigante Tragaceibas. No más nacer, el gigante se puso a trabajar en la consecución de terrible objetivo: dejar a la isla sin alma, sumida en la más profunda de las oscuridades.
Claro, no será fácil, un montón de intrépidas hadas hará todo lo que esté en sus manos para impedirlo…

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© Juan Abreu, 2006-2011