4 abril 2006
Brigadas de matones manejadas por control remoto desde la Embajada de Cuba en España, impidieron a Raúl Rivero dar una conferencia en la Universidad de Sevilla. Es pura violencia, pura intolerancia castrista exportada. Lo que más y mejor produce la dictadura. Las embajadas de Castro en el mundo se dedican a formar, entrenar, premiar y alentar a estos grupos de matones.
Ignorantes, descerebrados, prehumanos con camisetas del Che, informantes, vendidos por unas vacaciones pagadas con jinetera o pinguero incluído, profesoras insatisfechas, intelectuales deslumbrados por la potencia del macho nativo, canallas, tarados: la llamada “solidaridad con Cuba”.
Se va, después de incontables humillaciones, cárcel e infamias, Raúl de la isla pavorosa y ni siquiera entonces cesa el acoso.
Ese es el espíritu de la Revolución.
