17 diciembre 2007

Cuesta dejar revolcones y manoseos y venir aquí. La cosa engorda. Ya cerca de trescientas páginas. Y aún no he añadido fotos. Y la lista de nuevos capítulos crece: Novias, Soldaditos, El aguacero. Será un mamotreto.
Corto, machaco, afilo, acaricio, pajeo, chupo, huelo.

Aquella noche de carnaval asciende como un vómito.

Ahora, mientras de prisa tarareo contra la pantalla ansioso por regresar al rincón (reescribo en el sofá, junto a los cuadros, en la mesa baja, a la sombra de la montaña de libros) donde aguardan manuscrito, pilot rojo, lápices y dicccionarios la tengo tiesa de sólo pensar en cuánto goce me espera.

Sabrán disculparme.



Correspondencia

Querido Juan:

Ayer, como cada jueves me fui a mis clases de música. Tras el descanso forzado del jueves pasado por el puente de la Constitución y la clase fallida del domingo en casa, C. y yo teníamos un objetivo claro: ser capaces de hacer clase y no empezar a charlar. ¡LO CONSEGUIMOS!, y diría que con nota.
He empezado a trabajar la partitura de Blue Monk (bueno, sin partitura, sólo los acordes… el resto sale de la cabeza) y mis avances con el swing son claros, aunque notoriamente costosos. Lágrimas Negras va tomando forma a paso lento pero fuerte, y he empezado a conocer el mundo del flamenco con una pieza de Morao. Una hora llena de notas, color y calor musical.

A las diez de la noche nos echamos a la calle, a caminar sin rumbo, aunque eso sí, el vagabundear más o menos claro hacia nuestros apartamentos. Hacía frío y teníamos algunas cosas para explicarnos. Otras, para discutir. Y algunas, para disfrutar. Desde el domingo hemos vivido intensamente. Su madurez, cada vez más clara ante la nueva situación que vive, se ha ido reforzando estos últimos días. Mucho más seguro de sí mismo, capaz de entenderse, de entender a M. y de ver con algo más de perspectiva. A través de su problemática, yo he tenido estos días que hacer un esfuerzo y rememorar partes de mi pasado que me duelen demasiado aún. Pero hacerlo ha servido para ayudar a C. y a la vez me ha permitido ayudarme un poco a mí misma. A veces necesitas que alguien te recuerde que debes mirarte al espejo de vez en cuando.
Me pregunto que es lo que más me atrae de las personas, por qué soy un imán para personas con ciertas debilidades emocionales… no soy consciente de hacer nada para atraerlos… supongo que tampoco hago nada para descartarlos. Busco humanidad… busco PERSONAS… con sus miles de defectos y sus maravillosas virtudes… ¡sus maravillosos defectos y sus pecaminosas virtudes! Busco aquellas personas que me aportan algo.
C. me aporta muchas cosas interesantes. Su arte, sin lugar a dudas: ¡su modo de expresarse con teclas blancas y negras es fantástico! Su arte enseñando: no todo el mundo sabe transmitir y él sabe hacerlo. Y además es alguien que siempre encuentra en lo que haces algo positivo a destacar. Siempre tiene palabras alentadoras, sabe motivar. Su sensibilidad: alguien que es capaz de dejar volar a quien más ama para que esa persona se recupere y sea LIBRE, aún sabiendo que puede perderla para siempre… no puedo hacer nada más que sacarme el sombrero ante él. Renunciar a lo que más quieres por amor. ¿No es ese el acto de Amor más puro? Su amistad: su dedicación por los amigos, su comprensión, su confianza… son cosas a las que no puedo ni quiero renunciar.

Ayer un amigo me preguntaba si todavía le amaba tanto como cuando me di cuenta de que me había enamorado. Creo que le quiero más. Pero yo tengo muy claro mi papel. Lo que siente C. por M. es tan fuerte que vale la pena luchar al máximo para que sea posible en el futuro un gran reencuentro entre ellos. ¿Y no me hace daño? Pues no, la verdad es que no… su fuerza me hace sentir que hago lo mejor. No puede dolerme hacer feliz a quien amo. ¡No debe dolerme! Lo importante es saber que puedo enamorarme locamente de nuevo, algo que no tenía para nada claro hace unos meses. Y eso, es el mejor regalo que C. me podía dar. ¿Qué más puedo pedir? No quiero nada más.

Te quiere,

Cristina

Comentarios:

  1. No hay disculpa, porque todos los que te leamos disfrutaremos, se podría decir que compartiremos tu placer.

    — G, 18/12/07   

Enviar comentario:

   

« Anterior · Siguiente »

© Juan Abreu, 2006-2008