17 noviembre 2007

La primera vez que vi Las puertas de infierno fue en California. Había encontrado trabajo en Oxnard, un pueblo a una hora de Los Angeles, gracias a los magníficos Antonio y Marta Bueno (nunca un apellido fue mejor llevado). Gran exposición de Rodin. Todo estaba por ver para mí, recién escapado del infierno castrista.

Domingo. Subí al autobús de la Grayhound al amanecer.

No me gustó Rodin. Aquellos lomos pulidos, aquel mitificado El pensador que bien podría llamarse El cagador. Aquellas toneladas de almibarado mármol al servicio de las hipócritas taras de la peor burguesía de la época.
Un maravilloso artesano, Rodin. Bueno, y qué.
Pero en la amalgama de cursilerias de Las puertas del infierno, algunos trozos vivos.
Años después supe que venían de las manos de Camille Claudel.

Cuando vean algo que canta en los bronces del viejo amanerado es que por allí pasó la mano de Camille. Para no hablar de las obras de la joven alumna y amante que Rodin firmó descaradamente como suyas y que por supuesto están entre las mejores obras de Rodin.

La genial, abusada, expoliada, demoniaca, ingenua, enamorada, discriminada y finalmente encerrada hasta la muerte en un manicomio por su siniestra familia, Camille Claudel.


Hasta el 13 de enero, la Fundación Mapfre de Madrid ofrece una exposición que reune más de cien esculturas de la artista. Casi toda su obra. No se la pierdan.



Nuevos libertarios en nuestra Galería. Pasen y vean.

Comentarios:

  1. Las guaguas del canino gris se llaman Greyhound, querido Juan. Lo pusiste en English de Oxford o de antes. Pienso igual, Rodin fue camilito. Abrazo.

    — machetico, 18/11/07   

  2. Muy buenos los nuevos desnudos. A mí me pasó lo mismo cuando estuve en el museo Rodin, en el año ‘83, por primera vez, y luego las otras veces que he estado. Camille Claudel me parece muy superior, me encanta su audacia a la hora de moldear los cuerpos, y la culpabilidad. No dejen de ver la película que sobre ella se hizo, Camille, con Isabelle Adjani y con Gérard Depardieu como Rodin. El hermano es Paul Claudel, ya tú sabes. Entre todos la volviero loca.

    — La Cabezona., 17/11/07   

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© Juan Abreu, 2006-2008