10 noviembre 2007

-¿Cuál es tu opinión acerca de la famosa frase de Adorno de que “escribir poesía después de Auschwitz es bárbaro?

-Bueno, si se me permite formularlo sin ambages, considero la frase una bomba fétida moral que infesta de forma superflua el aire, que de todos modos huele mal.

-Es desde luego una formulación clara y directa. Pero ¿podrías argumentarla?

-No puedo imaginar que una mente como Adorno suponga que el arte renuncie a representar el trauma más grande del siglo XX. Por una parte, es cierto que el asesinato industrializado de millones de personas no puede servir de base para el placer estético, por así decirlo. Pero ¿hemos de considerar por eso una barbarie los poemas de Celan o Miklós Radnóti? Es un chiste malo, y ya está. Y en lo que respecta al “placer estético”: ¿esperaría Adorno que esos grandes poetas escribieran malos poemas? Cuanto más vueltas le das a la desdichada frase, tanto más claro se ve su absurdo”.

Imre Kertész.
Dossier K.


De acuerdo con Kertész, pero yo hubiera cambiado el puede por un debe. El arte por supuesto que puede. El “placer estético” y el horror están divididos por una línea tan fina que con frecuencia sus territorios se confunden y alimentan.

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