8 enero 2008

Hoy creo que hay que hacerse una paja a las ocho de la noche para contribuir a la caída de Castro. O rascarse la nariz. O meterle el dedo en el orificio anal a la persona más próxima. O sacarse un moco y pegarlo en la pared. O ir con los zapatos sucios a la guardia del CDR. O cagar tres veces. O comerse una hoja de albahaca. O decirle a un perro qué bonito estás hoy. O comerse un trozo de cebolla. O leer algún bodrio de Ser vil vicent. O mirar una foto de Benedicto Cara de Rata. O aplaudir al Inmortal pero pensando ojalá te mueras. O mear fuera de la taza.

Hacerse la paja parece la opción más sensata.

En fin, no he prestado mucha atención al asunto. Son cosas de cubanos, gente dispuesta a cualquier payasada con tal de no conspirar para volarle la cabeza a los Hermanos Pavorosos o comprar un misil superpotente que por fin solucione los problemas de la isla.

Qué gente.

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© Juan Abreu, 2006-2008