4 enero 2008
Hoy despedidas. Los abreus se dispersan otra vez por el manicomio mundial. Benéfica plaga sin duda. Feroz pero en el fondo tierna. Quedarán los recuerdos en el abreu niño como cargas de profundidad y quizás en un futuro distante aunque distante nada quiere decir florezcan. Hace un par de noches aguacero en las calles condales y dos soberbios cezannes en el Museo Picasso. También espléndido Vuillard. Blandas fragancias. Risueños fantasmas.
En el Museo del Chocolate muchachas amables y abreu niño que se quiere comer a Don Quijote.
Que se lo coma.
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Querido, después de un fin de año a solas (mi decisión) contemplando un cielo estrellado como hacía mucho que no veía, ayer fue un día interesante e intenso. Nos reunimos el “Club del Espigón”. Tres individuos hartos de algunas gilipolleces de la vida, que nos juntamos de vez en cuando en un espigón para chillarle al mundo quienes somos… bueno, en realidad, le chillamos qué no somos.
En Sant Pol de Mar, en el espigón, ante un sol impresionante y un cielo despejado le dijimos a la vida que las adversidades no nos detendrán. Mi profe de música, C., un amigo común, P., y yo, respirando fuerte, pisando fuerte, sintiendo y siendo.
C. es como un camaleón. Por la mañana animoso y sereno. Pero a medida que pasaba el día y el sol desaparecía, se convertió en el angustiado, el inseguro que es. Veo que aunque ha puesto el acento en lo que le pasa a M., lo que le pasa es que él también necesita encontrarse. Hay algo que nos une: la sensación de que nuestros padres nos han sobreprotegido y hemos vivido demasiado entre algodones… y que nuestros defectos de conducta ante la vida son en parte herencia de ello. Tenemos 31 y 32 años respectivamente y aun nos dejamos “querer” por nuestros padres… los tenemos allí, sin hacer ruido, pero allí... si nos falta A, nos dan A y B… si queremos C, nos dan C, D y E y por poco que pueden F. Y nosotros, les dejamos… y eso nos crea una dependencia importante. No pasa nada si un mes no llegas, siempre tienes a los padres allí. Y así en todas las facetas de la vida. ¿Qué pasará cuando no estén?
En mi caso, la convivencia con mis padres es necesaria por ahora como sabes, por un tema de economía. Primero porqué no tengo oro para independizarme, pero sobretodo porque priorizo crear mi negocio antes… no quiero empezar la casa por la ventana, y debo ahorrar, para conseguirlo. Pero no es el caso de C. el tiene piso propio. Y aun vive con sus padres. ¿Por qué? Tiene trabajo, tiene todo lo necesario. Pero nunca se ha independizado del todo… el lunes tomó una gran decisión: ir a vivir solo, cueste lo que cueste… encontrarse a sí mismo. Y eso es un paso muy importante para él.
C. depende de padres, de pareja, de amigos, de todo… es inseguro, y necesita la aprobación de todos. Le cuesta tomar decisiones. Se escucha mucho y deja que le dominen sus obsesiones. Lo hemos hablado, y lo sabe. De ahí, que tome la decisión de irse solo a su piso en Arenys. Lo cierto es que cuando toma una decisión tras asimilar algunas cosas, la decisión que toma es firme y no la cambia. Pero le cuesta llegar a ello.
Se ha creado también una dependencia conmigo. Es distinta… por ahora parece necesitarla. Es distinta en cuanto somos los dos absolutamente conscientes de ello. Y todas las decisiones que él toma son para terminar con esa dependencia. Es un objetivo más que se ha impuesto… y que yo también me impuesto… Y es que una cosa es encontrarnos para trabajar, como amigos, etc… y la otra es quedar para sentirse reafirmado, apoyado, etc… esa parte es cuestionable. Me la cuestiono yo y se la cuestiona él. ¿Y yo? ¿Me he creado una dependencia? Si, en cierto modo sí. Hubo un momento, hace una semana y pico, en que le escribí un decálogo (bueno, solo 4 puntos jajaja) de como actuar al respeto. Porque hice un análisis de cosas que me producían tal identificación con él o M. que me llevaban a estar mal. No se trata de que esto me afecte, me dañe… sino de ayudar sin dolor. C. estuvo de acuerdo con todo… y lo llevamos muy bien. Pero sí, hay dependencia. No dejo de tener una atracción física y mental fuerte hacia él. Y todo lo que le pasa me lo tomo como algo casi personal. Y no puedo engañarme al respeto. Pero también sé que lo que estoy haciendo no lo hago por ese motivo. Me conozco suficientemente y sé que esto lo hago como amiga.
Luego volvimos a casa, comimos un pica-pica y un rissotto riquísimo en la terraza (¡1 de Enero y en la terraza!), música, piano, paseo, charla… cariño, ciertos divertimentos…. un 1 de Enero para recordar.
Besos.
Cristina.
