Estampas

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Domingo, 21 de julio de 2019

Eros y política (Albert Rivera)

En la escala de la apostura varonil y de la virilidad masculina los fofos ocupan un sitio en la parte baja de la escala junto a los hombres desculados y sólo por encima de los hombres de caderas anchas. De ahí que Rivera resulte un fofo alfa poco varonil y de una flojedad carnal y sexual considerable. El señor Rivera es de ese tipo de hombre pechito de pollo que decía mi padre sin pectorales y sin masa dorsal. El sexo con el señor Rivera debe ser como el sexo con un oso panda. Un oso panda despierta ganas de muchas cosas, la mayoría de ellas tiernas y hasta maternales, pero pocas ganas de follar. Rivera comenzó en política con un cartel en el que aparecía desnudo (pero tapándose el pito detalle que yo siempre encontré sospechoso) y todos lo aplaudimos porque pensamos que era un símbolo de la limpieza y de un nuevo ser y estar que traía Rivera a la política española. Pero. Al margen de que lo haya conseguido o no en la arena política como se dice, el famoso cartel también le quitaba al señor Rivera todo el misterio físico, que es el único que hay. Y, como si fuese poco, el señor Rivera es de manitas pequeñas, lo que hacía pensar a los votantes en una dimensión pichacorta del señor Rivera que, aunque lo nieguen, a los votantes los desasosiega. El cartel fue un error, visto en retrospectiva. ¿Qué aportó? Nada. Y al margen de lo apuntado, ofrecía al gran público la oportunidad de comprobar que el señor Rivera carecía de definición muscular a pesar de su pasado deportista y carecía de solidez en general y de esa masa muscular que remite al hombre resuelto. Rivera era más del tipo algodón de azúcar, osito de peluche o kent de oficina bancaria periférica.

Rivera trae a la política española el erotismo malvavisco el implante de pelo con rizo cerebral adjunto el estadista cuché entalcado y la apoteosis de lo fofo querubín como política de Estado.

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Sábado, 20 de julio de 2019

Eros y política (Pablo Echenique)

A mí el señor Echenique debería caerme mal lo tiene todo a favor: comunista y argentino, fidelista, chavista, anti imperialista, anti capitalista y populista (es decir moralmente deforme), y además esa voz de mamalonazo. Pero. Lo que son las cosas. Cada vez que veo (y lo veo a menudo) al señor Echenique cantando chúpame la minga Dominga que tiene sustaaaaancia… qué le voy a hacer siento cierta ternura, enfermiza lo sé, pero ternura a fin de cuentas. Y ahora sorpréndanse. Creo que el señor Echenique es un gran libertino, oculto es verdad, el más oculto tal vez de la política española, pero libertino. Nótese su sonrisita jodedora una sonrisita que a pesar de mostrar su desastrosa y algo inmunda dentadura, revela un mundo carnal retozón y hasta sicalíptico. También me he fijado en las asistentes o lo que sean que siempre acompañan al señor Echenique. Crema. Material de primera. Eso no es casual, naturalmente. Hay ahí amor a la belleza femenina. Hay refocilamiento visual. Ya sé que muchos piensan que un señor que va en silla de ruedas por moderna que sea la silla de ruedas tiene limitado el folleteo (qué bella palabra). Pero yo no comparto esa opinión. Como en España ya no hay periodismo, no sabemos nada de las limitaciones sexuales si las hubiera del señor Echenique. Sin embargo, yo estoy convencido de que el señor Echenique es un hombre como otro cualquiera en lo que respecta a lo erótico y en lo que atañe al acto sexual. Verdad que es un individuo de presencia poco agraciada, pero, ¿cuándo eso ha detenido a una mujer si el hombre en cuestión es un hombre poderoso?

El señor Echenique trae a la política española el erotismo blade runner (¿sueñan los podemitas con ovejas humanas?), la máquina de follar de Bukowski y el chúpame la minga Dominga de toda la vida, pero motorizado.

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Viernes, 19 de julio de 2019

Cuando bajé a desayunar estaba el estornino suicida sacando lombrices como suele y pensé ah mira otra vez el estornino suicida y me puse a preparar el té y al rato al pasear la vista por el jardín un destello amarillo entre la hierba al pie del manzano era mi gato asesino con los ojos fijos en el estornino suicida que se acercaba incauto al lugar donde paciente esperaba mi gato asesino ¡lombrices lombrices! le iba diciendo su diminuto cerebro suicida al estornino suicida ya no tiene salvación pensé pero el perrito negro estaba a mi lado siempre le doy jamón por la mañana y susurré pajarito pajarito con voz perentoria eso basta para que salga ladrando al jardín y el estornino echó a volar y entonces mi gato asesino giró la cabeza y me miró fijamente con gran tristeza.

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Jueves, 18 de julio de 2019

Primera decepción con un libro de mi adorado Bernhard su poesía los poemas son flojitos francamente y también en el libro han puesto allí una conferencia temprana y juvenil de Bernhard sobre Rimbaud y es bastante lamentable la verdad tiene sus momentos más bien momenticos chispeantes y en los que corre la baba sulfurosa de la gran prosa de Bernhard y de la persona Bernhard, pero poca. Era joven. Sí. Pero. Y también hay un colofón de una señora que más que colofón es moscardón. Y yo que lo busqué incansable y lo esperé con tanta ilusión este libro a pesar de mi creciente descreer en la poesía. Es muy difícil escribir poesía es imposible más bien salvo para algunos muy pocos muy poquitos casi nadie (y jamás en los periódicos) y véase esto me ha entristecido mucho que ni siquiera mi adorado Bernhard pudiera.

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Miércoles, 17 de julio de 2019

Terminada la reescritura, revisión raspado cepillado despiojado etcétera del segundo volumen de Emanaciones retomo a mi novela policiaca me he puesto a releer las cien páginas que tengo escritas y no están tan mal tal vez salga algo de ahí. Llevo varios años trabajando en esta historia y periódicamente me detengo y me pongo a hacer otra cosa y pasa el tiempo. Me gustaría acabar la novela más que una novela policiaca una novela del Miami de los años ochenta cuando yo llegué a esa ciudad aquel ambiente radiante y peligroso de la ciudad entonces lo recuerdo con cierta melancolía. Todos bueno la mayoría de mis amigos escritores y pintores de aquellos tiempos están muertos y en la novela aparecen algunos. Por ellos también la verdad me gustaría terminar el libro. Pero. Cada vez me aburren más las largas parrafadas y lo del hilo argumental y además me siento cada vez más cansado y veo con siniestra y creciente nitidez la inutilidad de todo como no puede ser de otra manera y como sucede siempre tarde o temprano si tienes cerebro.

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Martes, 16 de julio de 2019

Mientras desayuno basta que levante la cabeza para ver nuestros retratos los pinté en 2014. Los pinté en blanco y negro no quería que el color me distrajera. Están en la pared muy juntos pegados uno al otro como debe ser yo tengo los ojos muy abiertos y las cejas levantadas y Marta sus ojitos largos y dulces y prometedores y su boca qué bien me quedó su boca esa boca suya de las mil maravillas. Que nadie cuando ya no estemos y lo que fuimos se disperse se atreva a separarnos no pido reconocimiento ni gloria ni pido que mi obra perdure o que me recuerden todo eso me da igual estoy en paz con el olvido, pero que nadie nos separe.

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Lunes, 15 de julio de 2019

El Jardín comienza a alejarse estamos sentados en la terraza y es tarde y lo veo alejarse. Nadie lo ve alejarse sólo yo mis amigos no se comportan como si el Jardín se alejara se comportan como si no pasara nada. Pero. Allá va. Y quiero interrumpir la sobremesa y decirles que se marcha advertirles pero me quedo sentado y no digo nada.

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Domingo, 14 de julio de 2019

Leí toda la tarde ayer me faltan unas pocas páginas para terminar el libro de Ayn Rand. La puerta a la terraza abierta no hacía tanto calor y yo en mi butacón de lectura no sillón de orejas lamentablemente pero confortable y azul además. Los perritos a mi vera tumbados dormitando qué envidiable transcurrir sin un cerebro que no para nunca como el mío y con la muerte quiero decir la conciencia de la muerte en la periferia siempre observándonos con cierto cariño no digo que no pero perturbadoramente a fin de cuentas. Yo le hubiera quitado al menos cien páginas al libro de Ryan pero aún así una obra maestra de gran actualidad y muy necesario para los españoles cuyo país ha sido tomado por los saqueadores que denuncia y combate Ryan. Y hoy vendrán los amigos es un decir sólo hay momentos de amistad y beberemos y comeremos cositas ricas y trataremos de ser felices en grupo que es más fácil que en solitario no sé a ustedes pero a mí la compañía sobre todo inteligente me anula bastante la presencia del pozo sin fondo de estar vivo y eso.

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Sábado, 13 de julio de 2019

Eros y política (Oriol Junqueras)

Que el señor Junqueras sea gordo, no elimina sus posibilidades eróticas. Las disminuye, sin duda. Pero. Yo tengo un amigo por ejemplo que sólo encuentra atractivas sexualmente a las mujeres muy gordas. Los gordos tienen su mantequita y su qué se yo, y las mujeres son tan generosas que hasta los Junqueras tienen alguna puerta abierta al mundo carnal aunque no sean las mismas que tengo yo, como es lógico.

El gran trauma del señor Junqueras (hay investigaciones muy serias al respecto), es que hace muchos años que perdió el contacto visual con su pito, debido al tamaño y a las características de su panza tipo doble pliegue. Pasar mucho tiempo sin verse el pito produce traumas difíciles de tramitar, como se sabe, y en el caso del señor Junqueras la más visible es la caída de un ojo a causa del descomunal esfuerzo que hace el señor Junqueras por restablecer el contacto visual con su pito. A eso se debe el derrumbe del ojo derecho del señor Junqueras, está comprobado. Un hombre que no se ve el pito es un hombre que tiene que aferrarse a algún delirio para sobrevivir. De ahí el independentismo del señor Junqueras. En realidad, un hombre aquejado del mal que padece el señor Junqueras pierde no sólo el contacto con la realidad, también el sentido de la realidad. El señor Junqueras pasará a la historia como el político que le declaró la guerra a España con el único propósito de convencerse (simbólicamente) de que aún tiene pito.

Oriol Junqueras trae a la política española el síndrome del pito ausente que, como se ha demostrado científicamente, lleva a quién lo sufre a hacerse una pregunta que puede provocar graves perturbaciones mentales: ¿tengo en verdad, he tenido alguna vez pito?

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Viernes, 12 de julio de 2019

Eros y política (Fernando Grande-Marlaska)

No entiendo las críticas al señor Marlaska. Hay que tener cierta grandeza y sentido histórico a la hora de enfrentar algunos fenómenos. Reconocer lo trascendente en el adorable sopor de la vida cotidiana. Y lo trascendente, lo crucial en lo que atañe al caso Marlaska y el desfile de Orgullo Gay es. A saber. Que el señor Marlaska es el primer Ministro del Interior ¡Ministro del Interior! que en todo el accidentado devenir de la especie, desde sus mismísimos albores, antepone su pensamiento anal y su mirada anal de la sociedad a cualquier consideración intelectual o profesional. Hasta ahora otros hombres en el poder se habían dejado influir por sus preferencias sexuales no digo que no, pero, hasta donde he podido investigar, nunca se había dado un caso de total intercambio anal-cerebral en todo un señor Ministro del Interior (¡nada menos!) a la hora de evaluar a la sociedad y a los ciudadanos que están bajo su amparo y protección. ¡Pienso con el culo! Ha proclamado Marlaska desde su poderoso púlpito y, no seamos mezquinos, ha dado así inicio a una nueva época. Una época en la que ya no se podrá distinguir entre lo intelectual y lo rectal.

Por tanto, me parece justo dejar a un lado las críticas y concentrarnos en el gran logro (logro antropológico a fin de cuentas) del señor Ministro. Yo lo comparo con la llegada del primer hombre a la Luna. El primer hombre y magistrado y ministro que ha conseguido mutar de tal manera que su culo se ha instalado en su cerebro y su cerebro (¿dónde habría de ir si no) en su culo.

Grande-Marlaska trae a la política española el culo militante, el pliegue abanderado, el culo como nueva potencia política e intelectual, el intercambio interno de órganos sin repercusiones fisiológicas adversas y la argumentación rectal.

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