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Sentado a la sombra me zampo tres higos. Dulces y huelen a chocho limpio. El viaje y el estudio de los culos tanzanos me ha dejado gratamente agotado. Por entre las ramas del olivo caen algunas gotas de sol. Tengo que llenar el comedero de los pájaros. Tengo que dar por terminado el remoloneo. La luz de la piscina asciende cual vaharada. Ayer me dejé caer y el agua aún tolerable frescamente firme cerré los ojos e inmóvil hasta que el culo tropezó con el fondo y los abrí y el pito subía como un snorkel y allí permanecí todo lo que pude. Una boca en el snorkel por favor. Después salí y estuve tendido al sol que era el sol de las seis de la tarde ladeado y turrón.

Esta semana me he corrido cuatro veces dos de ellas pajas. Digamos que me mantengo con vida.

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© Juan Abreu, 2006-2011