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Vamos a beber cerveza de plátano. Leah se la pone en la boca y sorbe y todos sentados en círculo porque nos explican que tomar la cerveza de plátano implica una suerte de ceremonia de aceptación del forastero y de aceptación del padre de un varon que pretenda a su hija y le queda como un bigote color leche tostada sobre el labio y nos pasamos el recipiente la cerveza sabe a excrecencias corporales deja un picor en la lengua y mientras ejecutamos la ceremonia todo el tiempo pensando lo que me gustaría ver a Leah después que se tragara dos o tres vasos de esta cerveza y la consecuente pastosidad.

Cuando salimos de la choza descubro el almendro. Y de pronto del cielo cae mi niñez.

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© Juan Abreu, 2006-2011