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Las mujeres tanzanas son culonas y hermosas. A los pocos días es un hecho que estoy en el país de los grandes culos. Arrancan en la cintura estrecha dichos promontorios forman un ángulo de noventa grados se elevan treinta o cuarenta centímetros de escarpada carne que en el tope ondula y luego descienden a la base de los muslos sin ceder un ápice a la gravedad y como si fuera poco es evidente por la manera en que lo llevan y mueven que estas mujeres saben que un culo así es un cerebro mejorado y una fuente ilimitada de placer y poder.
Me gustaría verlas agacharse y mear. Pienso sacando la cabeza por la ventana y con la lengua afuera.

Hay un evidente culto al culo en este país. A eso llamo yo sabiduría

Dicen que tenemos que ver los cinco grandes: elefantes, leones, búfalos, hipopótamos y jirafas. Pero es obvio que son seis los grandes. Seis.

Me trago el polvo rojo que levantan al caminar y abro al máximo las aletas.

Más adelante si me recupero hablaré de sus bocas.

Dejamos atrás la población y por fin recojo la lengua. Las praderas pasan y mientras recupero el resuello vuelvo a meditar sobre las diferencias entre la pobreza en Tanzania y la pobreza en India. En la pobreza de los indios todo es sentimental, infectado de religión. Aquí no. Me dicen que empiezan a follar a los nueve o diez años. Ese es un gran signo de sanidad mental.
No hay nada virtuoso en la religión como se sabe, sólo escarnio y embrutecimiento colectivo.

Nuestro guía y el gran todoterreno con su techo que se convierte en mirador. Ñus, gacelas Thomson, cebras, buitres, babuinos, grullas, estorninos soberbios, avestruces, árboles candelabro. Elefantes al alcance de la mano.

Leo en la guía mientras el coche poderoso sube y baja por los terraplenes una apología de Julius Nyerere. Nyerere viene a ser algo así como el padre de la Patria Tanzana. Un viejo conocido, Nyerere. Viajó a la pavorosa hace muchos años y en la ciudad de Santiago de Cuba lo recibió una conga que revela en todo su esplendor la siniestra frivolidad de los cubanos:

¡Nyerere Nyerere Nyerere!
¡Santiago te saluda sin saber quién eres!



La condición, brutal.

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© Juan Abreu, 2006-2011