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Bajo la escalerilla del avión y entro en la noche de África. La luna como la yema de un huevo. De un huevo europeo porque los huevos aquí son todo blanco. Pero todavía no lo sé. Mañana me comeré el primero en las inmensurables praderas y a mis pies allá abajo al borde de una charca beberán los elefantes, las jirafas, las cebras. La noche de África. El aeropuerto es como de película de Gregory Peck. Más pequeño que el avión que nos ha traído. Salen al paso flamboyanes y un enorme tamarindo.
Todo me resulta familiar: es aterrador
En la carretera, chozas y polvo y figuras agachadas hasta el hotel. Cuerpos rotundos, niños, perros, gallinas. Ducha y cena. La comida elemental, poca mariconada, nada de cocina, alimento. Algún chispazo como una sopa de calabaza y coco.
No puedo menos que comparar esta pobreza con la de India. Diría que esta pobreza folla y la de los indios reza. Es una gran diferencia.
El plan es salir a las praderas y las selvas al encuentro de leones, búfalos, cebras, impalas, elefantes y leopardos. Es lo que hacemos. El segundo día a la reserva de Tarangine. Moscas y leones jadeantes: devoran un búfalo.
Los observo con mis binoculares que hace tiempo como saben no me los quito ni para follar y estos días con más razón si cabe. Cabe. De la pradera sube un vaho un humo un aliento ardiente. Todo es literatura desde que bajé del avión. Ernest claro y Achebe y Tutuola pero tambien Lydia Cabrera.
Tropiezo de súbito con el árbol de Saint-Exupéry. Qué gran emoción.
Noche. El bungalow donde dormimos es de tela una especie de velamen sobre una plataforma elevada. La madera de la plataforma es negra. Custodiará el lugar un guerrero masai por si las fieras. El guerrero masai lleva un largo cuchillo un arco y dos fechas. En la madrugada escucho el desplazarse de los elefantes y el ruido inclasificable de las hienas: cualquier cosa excepto la famosa risa de las hienas. Huele a campo un olor que había olvidado. Me despierto a las cuatro y veo al masai de pie en el sendero y la habitación es una nave y el mastil es mi pito y las velas mi corazón.

















