480

Amanece soleado. Ah, cafecito con leche y anexos. Qué sería de mi sin estos pequeños ritos. Abro el diario local y provinciano. ¡Albricias! El equipo de fútbol local y de la Patria ha perdido no se qué cosa importante. Excelente manera de comenzar el día.
No odio los deportes, me gusta ver partidos de tenis y el atletismo en general. Pero el fútbol tiene algo pueblerino, chusmeril, cavernícola y aquí es indiferenciable de la Patria.
Y no hay nada más asqueroso que la Patria.

Sorbito de lechita. Qué bien. La Patria derrotada. Siempre me llena de alegría que la Patria sea derrotada. Al finalizar el partido, el portero del equipo local y de la Patria, un tipo que en la pavorosa llamaríamos cabeza de martillo o algo por el estilo, se abalanzó sobre el entrenador enemigo en plan soldado heroico y una mano misteriosa encendió los aspersores del estadio para que los jugadores contrarios no pudieran celebrar la victoria. En fin, cosas del fútbol.
Me entero de todas estas estupideces en el diario local y de provincias.

Así que la mañana empezó estupenda. Que más puede pedirse al amanecer que una derrota de la Patria.

Comentarios

© Juan Abreu, 2006-2018