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El periodista Espada se atreve: La proliferación lingüística no es una riqueza ni un patrimonio de la Humanidad: es un inconveniente humano y un obstáculo del progreso.
Exacto. No es riqueza. Es un incordio.
El artículo de Espada, debido a unas declaraciones de la política Rosa Díez, la galleguería, el galleguismo y otras ridiculeces.
Ay, sé de lo que habla el periodista, vengo de un lugar donde la gente dice tranquilamente que el cielo de ese lugar es ¡el más azul del mundo!
Y lo que dicen del mar.
Qué obsesión la del animalejo humano con su jerigonza local y autóctona y con su siniestra aldea.
El placer de escuchar a Julio Camba. Habla de la enfermedad: «La última vez que yo estuve en Galicia, Galicia era una de las más hermosas regiones españolas. Ahora ha ascendido a la categoría de nación. (…) Y en efecto, ¿por qué no? Una nación se hace lo mismo que cualquier otra cosa. Es cuestión de quince años y de un millón de pesetas. Con un millón de pesetas yo me comprometo a hacer rápidamente una nación en el mismo Getafe, a dos pasos de Madrid.»
Camba, un hombre al margen.
La turba que pasa. El hombre que la mira.


















