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Todavía hay nieve en el patio. Nueve pájaros en el comedero. Saco la nariz. No al patio sino al manicomio mundial. A ver a ver. Lo primero que percibo es el zumbido de los grotescos políticos catalanes. En cualquier país serio sus excelencias serían repartidores de pizza o fontaneros, pero aquí son los que mandan. Y cómo lo hacen. La nevada, que apenas duró un día, nos envió directamente al medioevo. Ni transporte, ni luz eléctrica, caos general mientras sus excelencias viajaban, engordaban sus famosos culos y se hacían fotos junto a una recién liberada mujer que repartía comida en tierra hostil donde la secuestraron los amantes de Alá.

El gobierno español ha pagado dos millones de dólares a estos señores para que la suelten y de paso financiarles los nuevos atentados y secuestros.
Qué bien. La Alianza de Civilizaciones. Yo te secuestro, tú me pagas, yo compro mejores armas tú sigues pagando yo vuelvo a secuestrar tú vuelves a pagar. Y no sólo no me bombardeas sino que condenas a los que lo hacen. Mundo zapatético.

Abajo el Imperialismo.

Desde Afganistán reportan que las tropas españolas no colaboran con las norteamericanas. ¿Y por qué iban a hacerlo? Son tropas españolas pero también son y ante todo tropas zapatéticas.

Abajo el Imperialismo.

Y para no salirme de Afganistán… qué oportunidad perdida. Ahmadineyad visitó el país ayer y los norteamericanos no derribaron su avión. Dos o tres maravillosos marines, un misil tierra aire, eso era todo lo que hacía falta. Pero nada. La ingenuidad los perderá.

No negaré que husmear en el manicomio me produce cierto placer.

A ver, a ver. Oh, he aquí al hermano del Papa, Georg Ranzinger, que abofeteaba a los niños del coro mientras sus cofrades los sometían a prácticas sádicas y pederastias varias. Hombre de Dios, ¿es acaso culpable de que los niños del coro sean tan guapos, tan irresistibles? Pido un poco de compasión cristiana.
¡Los Pequeños Gorriones de la Catedral de Ratisbona! Así llaman a los niños del coro. Todo muy maricón, la verdad. Tengamos en cuenta que los gorriones no cantan.

Y más allá veo a Bosé. Siempre me ha parecido una pájara divertida Bosé. Canta como un chacal malenculado. Pero. Hubiera hecho un dineral (todavía está a tiempo) vendiendo sus canciones a empresas que organicen safaris. Nada como una canción de Bosé para espantar a cualquier hiena, león, cocodrilo del Nilo u otra bestia semejante. Te regalo la idea, querida. Después no vayas por ahí diciendo que no te queremos.

Sí. Salgo en defensa de Bosé. Bosé es un incomprendido. Bosé padece mal de amores. Pobrecillo. Un negro descomunal es un negro descomunal y su impacto no se supera así como así. Piensen en el culito pálido de Bosé. Piensen en la verga monstruosa de un Bartolo cualquiera. Ahí lo dejo. Pero les pido que sean compasivos con Bosé.

Abajo el Imperialismo. Viva Fidel.

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© Juan Abreu, 2006-2010