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Vall de Boí. Amanece y nieva. Es la segunda vez que me pasa. Abro los ojos y ahí está. Silenciosa contra la montaña. Un trozo de árbol negro. La ventana. En la lejana ladera dos brumosos caballos. Permanezco inmóvil, boca arriba, la cabeza ladeada, la polla a punto de reventar.
Ya no salgo a revolcarme en la nieve.

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© Juan Abreu, 2006-2010