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Veo una entrevista con el mamarracho Formell. Su careto abotagado, su cháchara de adicto. Un espectáculo asqueroso. Alguien debía prohibir que ese individuo saliera sin careta a la calle.
Cantaron los Van Van en Miami como parte de la invasión y les fue bien. Quiero decir que los domesticados cubanos no impidieron el concierto. Deberían haberlo hecho. Si les quedara vergüenza, pero ya ni saben lo que quiere decir esa palabra. Ni en Cuba ni en Miami.
¿Libertad de expresión? En las guerras no hay libertad de expresión. Se trata de hacer el mayor daño posible al enemigo. Los Van Van son representantes del enemigo. Colaboradores y esbirros. Una de esas avanzadillas que mandan los ejércitos. Las reglas democráticas no aplican en estos casos. Pero hace falta cierta vergüenza, que no hay.

A mí la música de los Van Van me produce cagaleras, vaya eso por delante.

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© Juan Abreu, 2006-2010