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Nuestro estupendo CE nos proporciona otra noche de las que quedan. Cena en casa de V. Estacionamos en la Rambla del Raval y caminamos por estas calles paquistaníes en plena Barcelona. La noche es polvo de agua, los olores espesos. Mujeres con el horripilante velo y muchachos ríspidos. Algo rojo y cálido cuando se abre la puerta de un café. En las esquinas putas africanas.

Vamos como en un sorbo de té. M. chaqueta de piel, botas de amazona y teticas de azafrán. Z. conjunto escarlata que resalta sus espléndidas posaderas y sombrerito. Yo salivando en esa estela. R., el hombre tórrido, casi en mangas de camisa con el frío que hace, santo cielo cómo canalizará todo ese calor. CE es un personaje de Proust.

V. resulta un anfitrión estelar y podría ser un señor de los salones de Visconti. Champán y refinamiento. Gusto y manjares y dos dibujos de Giacometti y muebles de estilo. Cochinillo, congrí, yuca con mojo y un vino del priorat con nombre y sabor de país de las maravillas: Alice. Y el postre, ah el postre: dulce de toronja con esquirlas de parmesano.

La cena transcurre a la sombra de un grabado de Goya. Quién me iba a decir cuando escapé de la isla pavorosa con lo puesto que terminaría cenando a la sombra de un grabado de Goya. Maravillas del denostado exilio. Qué maravilla el exilio. Viva el exilio.
Z. dedica sus libros, brilla en el cariño de sus lectores.

Existir esta noche es uno de esos dones.

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© Juan Abreu, 2006-2011