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Lunes, 2 de septiembre de 2019

Eros y política (Pablo Iglesias)

Cuando estamos en lo del acto sexual nos gusta bajar las manos por la espalda de nuestra compañera o compañero de cama (este se halla encima perfectamente apuntalado) y llegar al nalgatorio como quien llega a la ladera del Kilimanjaro. No hablo de culos enormes. Hablo de que hay un punto donde la superficie por la que avanzamos debe comenzar a empinarse. Sin culo no hay sexo ni vida inteligente ni vida. Y así llego al mayor problema erótico y hasta existencial del señor Pablo Iglesias. Carece de culo.

Es un caso especialmente grave la falta de culo del Líder de Podemos, además, por su reconocido castrismo. Todos sabemos que las últimas generaciones de cubanos el llamado Hombre Nuevo Cubano, ha mutado hasta tener dos culos, uno donde lo tenemos todos y el otro donde el resto de los mortales tiene la cara, es una mutación crucial de otra forma no podrían sobrevivir a una dictadura fálica como la castrista. Para sobrevivir al castrismo se necesitan dos culos. Mutar o morir. Y esta mutación se ha convertido en rasgo de identidad castrista, naturalmente. Un buen castrista tiene dos culos y así demuestra su entrega a la Revolución. Véase al escritor Padura, el mejor ejemplo de biculismo castrista en la actualidad. El Hombre Biculo es el castrista patanegra. Se puede ser castrista con un sólo culo, sí. Pero. No se puede ser castrista sin tener al menos un culo. Lo que resulta una tragedia para el castrista Iglesias.

Añádase a esto que los desculados no gustan a las mujeres, a las mujeres les gusta tanto el culo de los hombres como a los hombres el de las mujeres. Papi qué culito más lindo tienes, es lo primero que te dicen en cuanto cogen confianza. Y aún súmese a lo apuntado, que el señor Iglesias tiene tres capas de dientes color leche podrida. Sólo queda compadecer al señor Iglesias. ¿No?

Pablo Iglesias trae a la política española el desculamiento radical la dentadura leche podrida y la permanente añoranza del Hombre Biculo castrista. Ah, y una cola de caballo que podría denotar cierta mariconería soterrada lo que sería muy positivo se ha de reconocer.

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