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Sábado, 3 de agosto de 2019

Eros y política (Marcos de Quinto)

Dicen los enemigos del señor De Quinto que el señor De Quinto caga lingotes de oro. Ya me gustaría a mí. Desgraciadamente, no creo que sea verdad. Los progres parásitos del socialismo y la izquierda parásita en general le piden la cabeza al señor De Quinto porque es un hombre que se ha hecho millonario trabajando gracias a su dedicación y a su inteligencia y a su tesón y a su esfuerzo. Me gusta la gente que sabe hacer dinero, los considero superiores a la media humana, ojalá hubiera más de esos. Son la sal de la tierra y la esperanza de la especie.

El señor De Quinto es un señor guapo de pelazo entrecano de esos que impresionan a las mujeres, aunque supongo que con De Quinto ya vienen impresionadas de casa porque De Quinto es millonario y eso. Grandes ojos verdes y facciones de pueblo llano pero nobles el señor De Quinto, como si fuera poco. Eróticamente el señor De Quinto es material de calidad superior y dicen que mujeriego ¡albricias! Y. Otra cosa. El señor De Quinto habla claro y esa es una cualidad que le confiere un aura de autoridad que también gusta a las mujeres. El otro día dijo que al patriota vasco asesino y secuestrador de Ortega Lara que desgraciadamente acaba de salir de la cárcel, habría que meterlo en el zulo donde el patriota vasco metió y torturó a Ortega Lara. Meterlo allí ya es torturarlo. ¿Entendido? Yo pienso lo mismo que el señor De Quinto. Si no hubo la decencia digamos de condenarlo a cadena perpetua meter al patriota vasco en el zulo de Ortega Lara no es ojo por ojo, es justicia poética y sentido común.

De Quinto trae a la política española el españolazo playboy la lengua afilada y la sinceridad del que no necesita el sueldo de diputado y un bronceado atractivo, mesurado (no estilo silla eléctrica como el de Manuel Valls) y el aire hedonista que otorga la buena vida el buen comer y vestir que tanta falta hace en el cada vez más tercermundista panorama de la política española.

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