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Domingo, 28 de julio de 2019

Los domingos son dulces y atemperan mi furia y mi obstinación legendaria y sin levantarme de la cama tras la copa del olivo el cielo es de un azul estupor y necesito buscar una universidad seria a la que vender mi biblioteca llena de tesoros al principio pensé en una universidad madrileña pero enseguida no que en la próxima guerra civil va y la bombardean mejor Princeton donde ya tienen algún manuscrito mío pero con una condición que ni la parte más insignificante de esos tesoros de mi biblioteca vaya jamás ni de visita a la isla pavorosa, ayer pasamos la tarde con mis queridos Marlene y Jorge y comimos y bebimos como reyes y hoy aquí tumbado al recordarlo sonrío por primera vez y entonces bajo y Martica se ha tumbado en el sofá y ha puesto a Mozart y hay una gran luz cuando la beso.


La mentira

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© Juan Abreu, 2006-2018