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Jueves, 11 de julio de 2019

Eros y política (Cristina Narbona)

A la señora Cristina Narbona se le debería otorgar alguna distinción por su dedicación al servicio público. Lo digo por lo que se sacrifica a diario la señora Narbona por España y por los españoles. ¿Cómo? Préstese atención a los párpados superiores de la señora Narbona. Calculando por lo bajo deben pesar alrededor de cinco kilogramos de puro pellejo. Llevar ese peso estoicamente a diario y en público sirviendo al país denota un enorme espíritu de sacrificio. ¡Apenas puede abrir los ojos! Fíjense en que se pinta una línea negra muy ancha bajo el párpado inferior para crear la ilusión óptica de que el tamaño de sus ojos es más o menos normal. Es una buena táctica de camuflaje no digo que no, pero no funciona. Sus ojos no pueden aguantar el peso de los hipertrofiados párpados superiores, y se nota.

La señora Narbona es muy fea del natural y espantaría con total seguridad a un cocodrilo del Nilo si dicho cocodrilo tuviera la desgracia de despertar de madrugada y tropezarse sin previo aviso con la señora Narbona. Pero. Yo no descartaría que un proceso intensivo de despellejamiento la convirtiera en alguien desagradable, pero no tanto. La gente desagradable e incluso ignara (véase a la alcaldesa Colau y a la señora Carmen Calvo) tienen un gran presente y un prometedor futuro en la política española. Pero. Habría que raspar y eliminar previamente todo ese pellejo colgante que amenaza la estabilidad ósea del rostro de la señora Narbona.

Cristina Narbona trae a la política española el cocodrilo del Nilo a la fuga el gran pellejo ministerial el heroísmo político al servicio del ciudadano y la ausencia absoluta de eros lo que, tal vez, para algunos resulte erótico. Hay gente para todo.

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