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Viernes, 5 de julio de 2019

Eros y política (Adriana Lastra)

Adriana Lastra por lo que yo alcanzo a ver es la política más ancha de España. Yo la nombraría Ministra de Carreteras, si tal cosa existe. Una la ve en televisión y casi puede apreciar como sus caderas se van ampliando a simple vista. Debe ser un problema hormonal, aunque no sería descabellado atribuir su ensanchamiento a los cocidos madrileños que tanto han desfigurado, nunca mejor dicho, a los políticos catalanes y vascos y a los políticos antiespañoles en general que trabajan en Madrid. Con las mieles del poder y el abundante dinero de los contribuyentes les da enseguida a los políticos antiespañoles por el buen yantar y el cocido madrileño comienza a causar estragos. Miren a Junqueras tras su paso por las cárceles madrileñas, miren al periodista Enric Juliana que ya más que una persona semeja un elefente marino o al diputado Tardà, que más que caminar rueda por las calles de Madrid. Yo sostengo, aunque sin pruebas empíricas eso sí, que los diputados y otros políticos independentistas y antiespañoles vascos y catalanes son víctimas de una conspiración españolista. Los españolistas se han dicho: la mejor arma para acabar con esta gente es el cocido madrileño. Y creo que les está dando resultado. Pero tal vez sólo sea una de esas hipérboles mías. Por otro lado, sueño con el día en que las caderas de la señora Lastra ya no puedan entrar al edificio del Congreso y la señora Lastra se vea obligada a intervenir desde la calle. Así cumplirá su sueño de hacer política verdaderamente popular.

Adriana Lastra trae a la política española la cadera en expansión perpetua el vaquero en extremis el cerebro de chupa roja y una verborrea proletaria pero adiposa que pide a gritos una liposucción.

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