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Jueves, 4 de julio de 2019

Eros y política (Martínez-Almeida)

El nuevo alcalde de Madrid, el señor Martínez-Almeida es bajito y feo y dentuzo no pensé que mereciera una de estas viñetas. Pero. Mi amiga Zoé Valdés que tiene un gran ojo erótico, llamó mi atención acerca de las dimensiones del apéndice sexual del señor Almeida. Lleno de curiosidad, fui a comprobar la cosa y, efectivamente. En muchas fotos, compruébenlo ustedes mismos, el bulto delantero que luce el señor Almeida es digno de la mayor consideración. Lo que cambia todo respecto al señor alcalde. Los que tienen pollas prodigiosas como la que las fotografías indican que tiene el señor Martínez-Almeida, van por el mundo seguros y más cercanos a la dicha de vivir que a la demagogia y la autocompasión, como ya he escrito y fundamentado. Son personas sensatas y llenas de un sentido común que emana de su confiada longitud. Van por el mundo con audacia y hasta con cierta arrogancia, que es muy importante en la vida. Entiendo que un político ha de esconder esa arrogancia y parecer humilde en público que para eso la política es la mentira organizada y la hipocresía sacralizada, pero es importante que tenga esa arrogancia. Muchas de las tragedias que ha sufrido y sufrirá la humanidad, provienen de hombres que han llegado al poder siendo unos pichacortas. Napoleón, Hitler, Mao Zedong, Leopoldo II de Bélgica, Arafat, Atila, Stalin, Beria, Pablo de Tarso, Pol Pot y podría seguir con esta lista de pichacortas que han causado grandes males a la humanidad, por horas. El pichacorta con poder es un hombre y un político frustrado y su pequeñez fálica termina invadiéndolo todo y convirtiendo a estos pichacortas en seres malignos. De ahí mis esperanzas acerca de una buena gestión de Martínez-Almeida, los hombres bien dotados tienden a la seguridad, al carácter templado, a la moderación al anti heroísmo a la exaltación de la saludable rutina y a la celebración de la vida.

El pequeño y feo Martínez-Almeida trae a la política española el rabo bastón de mando el desenfado fálico la alegría la templanza y la humana y gozosa abundancia carnal que tanta falta hace a la política española.

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© Juan Abreu, 2006-2018