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Domingo, 2 de junio de 2019

Espada hoy se ocupa del suicidio de VR, por un video sexual distribuido, se dice, por un ex amante. Es un artículo lleno de brillanteces como es propio de nuestro primer Espada. Pero. Dice Espada: “Quizá creyera VR que el vídeo erótico formaba parte de su intimidad. Tal incongruencia debe combatirse”. No. El video formaba parte de su intimidad. Y sólo a ella correspondía compartir esa intimidad con otros, o no. Es nuestro deber vivir la vida sexual, y la vida, no por la parte baja del baremo humano, sino por la parte alta. Si no, ¿qué es la Civilización?

Los seres humanos se matan por muchos motivos, uno de ellos es la vergüenza. Especularé, a ver si voy a ser yo el único que no puede. El marido de la suicidada, si se confirma que en vez de comportarse como una persona civilizada (¡y hasta decente!) y consolar y quitar importancia al video en cuestión, se sumó a la manada de inquisidores, es responsable en gran medida de lo sucedido. No es lo mismo que un grupo de compañeros de trabajo te haga objeto de burla y sanción ¡moral! a que sea tu propio hogar el escenario de la cacería. El hogar es el refugio y la fortaleza que nos ampara del mundo exterior. Sin la seguridad del hogar quedamos a la intemperie y a merced de los lobos.

Y. Me apetece además decir esto: P.J. Ramírez, cuando trataron de chantajearlo, dejó pasar una excelente oportunidad de dar una lección de libertad y de excelencia a sus enemigos y a toda la sociedad española. Es decir, dejó pasar la oportunidad de convocar una conferencia de prensa y después de denunciar a los infames, declarar con la mayor convicción: Sí, ese también soy yo. ¡Y qué! La libertad es el bien supremo, tarados.

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