3927

Lunes, 22 de abril de 2019

Eros y política (Ione Belarra)

Me declaro incapaz de tener ningún trato erótico con alguien que se llame Ione. Pero ese soy yo. Hay muchos hombres a los que les gustan los nombres raros y las feíllas sin caderas, esto último porque creen que son menos exigentes y más complacientes que las bellas y bien formadas. Yo no estoy tan seguro de eso. Ione exuda una cosa promedio que es lo contrario de cualquier sensualidad. Es el tipo de noche acompañada a la que se llega por descarte. Tampoco me siento capaz de hacer un juicio sobre lo que dice la señora Belarra en los mítines o en la televisión. Es demasiado plano. A mí verla me produce cierto desasosiego, el mismo que me producen los hombres de caderas anchas y los dientes de Irene Montero, pero por otros motivos. Me causa cierta zozobra Ione porque la relaciono con los llamados cuadros medios de la Federación de Mujeres Cubanas. Mujeres profundamente insulsas mujeres que estar en sus cercanías produce una inapetencia sexual que dura meses. Yo las temía cuando estaba en Cuba como se teme a un pescado ciguato o a una almeja descompuesta.

Ione Belarra trae a la política española la sensualidad de una cañería embozada la exaltación de lo promedio y la ausencia de caderas como señal de actividad cerebral.

Comentarios

© Juan Abreu, 2006-2018