3921

Lunes, 15 de abril de 2019

Eros y política (Ada Colau).

Las gordas tienen mala publicidad sexual. El culto al huesito está muy extendido y ha colonizado modas y tendencias sociales gracias al odio a la mujer de los mariquitas que controlan el mundo de la moda. Pero. Es un despropósito y una frivolidad, las gordas tienen su encanto. No hay nada como meter la cabeza entre dos tetas cuantiosas, no hay lugar más placentero ni más seguro en el mundo. El sexo tiene para los hombres un trasfondo maternal. La señora alcaldesa semejaba un escaparate de segunda mano al llegar a la política, pero ha mejorado mucho gracias a las mieles del poder que le permiten ciertos cuidados, peinados caros, y ropita que no parece sacada de un basurero.

La alcaldesa, en cuanto habla, evidencia su brutez. Pero. Eso nunca ha sido un obstáculo para considerar a una persona sexualmente atractiva. Por otro lado, la alcaldesa me recuerda a Hannah, la de la serie Girls, aunque una Hannah con papada y complejo de Ibárruri (esa bruja). Yo es que tengo debilidad por Hannah y que la relacione en términos eróticos con la señora alcaldesa habla bien de la señora alcaldesa. Lo de gorda juega a favor de la alcaldesa Colau. Pero. Creo que sería sensato exigirle un acuerdo por escrito en el que se comprometa a no endilgarnos una arenga fidelista o a dar vivas al Che o Chávez mientras dure el acoplamiento.

La alcaldesa Colau trae a la política española la lujuria de la masita abundante y la osadía flatulenta del analfabetismo en el poder.

Comentarios

© Juan Abreu, 2006-2018