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Domingo, 14 de abril de 2019

En la tercera y última foto la línea oblicua ha desaparecido y el ofrecimiento adquiere un rango desenmascarado. Todos llevamos una máscara y sólo los mejores se atreven a quitársela y vivir a cara descubierta. No hay nada más bello que una mujer expuesta y abierta y desinhibida dueña de su carne y generosa. El libro casi ha desaparecido y el macho refulge tragado, conquistado por la babosa oscuridad y todo es en la foto cuerpo y raja santificada y dádiva. Hace muchos años cuando llegué a Miami pinté un culo y en torno a su hondura y su agujero negro se agolpaban las galaxias los astros las estrellas. Titulé la obra El centro del Universo. El tiempo es algo misterioso hasta yo tengo que reconocerlo es evidente que hace años lo que yo pintaba era a esta mujer y pintaba su culo y pintaba las galaxias y pintaba los astros y las estrellas rendidas que lo cantan.


Zoé Valdés. Fotografía de ExTonyFarg, 2019.

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