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Sábado, 13 de abril de 2019

2. La mujer ahora se exhibe y aferra el libro como a un objeto de deseo y el cabello entra en la oscuridad del fondo de la foto y la figura del hombre en la portada del libro parece suspendida en la penumbra y las almohadas hacen que la espalda de la mujer se curve ligeramente y desemboque en el culo como una corriente en una poza ceremonial y la blancura de la cama y de la piel de la mujer es láctea. El cuerpo de la mujer forma una línea oblicua que suaviza el ofrecimiento y sopla un dulzor. El culo resplandece y parece decir yo soy yo soy y la sombra que supura la raja de las nalgas es una crema y es el umbral del centro del universo y es una melodía. El hombre del libro apresado en el papel nada puede decir pero resulta evidente que renunciaría felizmente a su ser de papel para regresar aunque sea por un momento a su ser de carne y tumbarse como quien llega al hogar después de un largo viaje sobre ese culo claro y redentor.


Zoé Valdés. Fotografía de ExTonyFarg, 2019.

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