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Lunes, 18 de marzo de 2018

Leía el formidable artículo de mi amigo Espada (falso neandertal pata negra) y párrafo tras párrafo mi inquietud crecía. Y crecía porque constataba que la especie en vez de asumir la depilada condición de hombre cultural conseguida gracias a la razón la ciencia el arte la tecnología y el esfuerzo civilizatorio de la cultura, retrocede hacia el mono más fragmentado es decir el de la caverna y la tribu, y se diluye en la búsqueda del calorcillo marsupial (la bolsita de la madre manada). El principalísimo objetivo de la especie, que es el alejamiento del mono y la extirpación del hombre tribal y de la criminal bazofia de la identidad y de ¡la raza!, está en peligro hasta en las naciones más libres, ricas, educadas, democráticas y civilizadas.

Porque yo mismo he dedicado la vida a alejarme del hombre mono y sus abalorios: la identidad la tierra donde nacimos lo propio lo nuestro y el resto de la vellosidad genética, defiendo al hombre cultural y defiendo la evolución cultural, memética. Pero.

Nuestras más hirsutas sombras han vuelto y nos dan alcance.

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© Juan Abreu, 2006-2018