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Lunes, 4 de marzo de 2019

Voy al mercado a comprar cositas ricas para la comida, comida de inauguración (anticipada) de la temporada del Jardín y además comida para celebrar tantas cosas entre ellas la salida de mi libro y me encuentro a las verduleras disfrazadas de abejitas y de mariquitas ¡es carnaval! qué delicia. Alitas colgadas del techo y pajaritos y flores aquello era un vergel y yo enseguida naturalmente comencé a pedir que las abejitas me picaran y mientras compraba unas gigantescas acelgas pedí a la mariquita que me correteara por encima o algo. Y tenían hasta las caritas pintadas mis verduleras y en algún momento le dije a una de las abejitas la más esbelta tal vez que las veía muy alborotadas y desatadas y que eso estaba muy bien pero ¿hasta dónde? cuál era la extensión de su alborozo qué límites había para su alegría hasta dónde las llevaría la fiesta y me respondió risueña ¡hasta patas arriba!

Hasta patas arriba.

Y después hay aguantar que los intelectuales se atribuyan al magisterio del uso del idioma.

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© Juan Abreu, 2006-2018